Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
De chica candela, grande hoguera.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
Joven y peluquero, ¡pies para que os quiero!.
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
De la corriente mansa me libre Dios, que de las aguas bravas me libro yo.
Valiente es el que se bate contra dos enemigos pero lo es más quien hace el amor con los bolsillos vacíos
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
Amigo insincero, hago cuenta que perdí, de mi mula el sudadero.
Muerte la gata, los RATONES bailan.
Amaos los unos a los otros, como la vaca ama a su ternero.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa.
Sea, que el tiñoso por pez venga.
El sueño y la muerte hermanos parecen.
Más exitado que Joaquito en la marcha del orgullo gay.
Abre el ojo, y te ahorrarás enojos.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Anda con tiento cuando tengas de cara el viento.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
Al cuervo no agrada el asno vivo, sino muerto.
Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
El destino baraja, nosotros jugamos.
No dejes que el ayer consuma demasiado tiempo del hoy
La curiosidad anda en busca de novedad.
Boca que mucho se abre, o por sueño o por hambre.
A la luna, el lobo al asno espulga.
Chispa pequeña enciende un monte de leña.
Soy una parte de todo lo que he encontrado
Mujer en la ventana, o puta o ENAMORADA.
Cielo estrellado, tiempo variado.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
A pan duro, diente agudo.
A buen viento, mucha vela pero poca tela.
Hasta el "vivo" más ufano, cae a veces de marrano.
De airado a loco va muy poco.
Al ausente, por muerto le da la gente.
Variante: Caridad y amor, no tocan tambor.
La buena obra, ella misma se loa.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
Da lo tuyo antes de morir, y dispónte a sufrir.
Al espantado, la sombra le basta.
El cuerdo en cabeza ajena escarmienta.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
De padres gatos, hijos michinos.
El corazón jamás habla, pero hay que escucharlo para entender.
La virtud ennoblece.