De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
Donde manda capitán, no gobierna marinero Donde menos se piensa, salta la liebre.
Renegad de viejo que no adivina.
¡Ojo alerta con la moza y con la puerta!.
Al buen amanecer no te lo dejes perder.
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
¡Qué lindo don Diego, si no fuera muerto!.
Recordad siempre la partida tienes que guardar.
Las tres ces que matan a los viejos: caída, cólico o cursos.
Dios nos coja confesados.
Adulador; él es tu enemigo peor.
Buena burra hemos comprado.
Arca abierta al ladrón espera.
Es más popular que la adelita.
El uno por el otro la casa sin barrer.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
Dios hace lo que quiere, y el hombre, lo que puede.
A fuerza de martillar, el herrador deja de herrar.
Abril, aguas mil y todas caben en un barril.
Vuélvase lo suyo a su dueño, y tendrás buen sueño.
Zurra que te zurra y así andará la burra.
A quien mal vive, su miedo le sigue.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Bien muere, quien bien vive.
Vecinas porque les digo las mentiras.
Con todos corro y con ninguno me paro.
Buen corazón vence mala andanza.
Los infortunios que no pueden evitarse, deben endulzarse.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
Un ciego lloraba un día porque espejo quería.
Indio muerto no tira flecha.
Hacer la de Lucas Gómez; tu te la traes, tu te la comes.
Dan limosna muertos los que vivos no la dieron.
Entre marido y mujer, nadie se debe meter.
La tierra atrae tanto que los viejos caminan encorvados.
Ojo por ojo, diente por diente.
Por la barriga y la ubre, la que es vaca se descubre.
Otoñada segura, San Francisco la procura.
Es caballero, no el que tiene caballo, sino el que tiene dinero.
Al hombre aguado, mirarle de lado.
Quien está ahíto, no tiene el apetito.
Viejo es Pedro para cabrero.
Aunque la jaula sea de oro, no deja de ser prision.
Es más entrador que una pulga.
Maldita la pila lo pica el gallo y no la gallina.
El que no asegunda no es buen labrador.
Como canta el abad responde el monaguillo.
Buena es la linde entre hermanos.
Calores, dolores y amores, matan a los hombres.
Las palabras son como las piedras, que no se pueden revocar.