Hay que darle el beneficio de la duda.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
Calores, dolores y amores, matan a los hombres.
En materia de dinero, no hay compañero.
O te aclimatas, o te aclimueres.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
Quien langosta y caviar quiera, que afloje la billetera.
Años de nones, muchos montones.
Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
Todos desnudos nacemos, aunque vestidos nos vemos.
Pelillos a la mar y lo pasado olvidar.
Cuando alguien te hace un daño, búscalo en tu lista de los más favorecidos.
Hortelano tonto, patata gorda.
Amorosos juramentos, se los lleva el viento.
El cuerdo en cabeza ajena escarmienta.
En caso de duda, la más tetuda.
El comedido sale jodido.
Quien no quiere escuchar ruidos, que se tape los oídos.
Por San Andrés, todo el tiempo noche es.
Recoge el heno mientras el sol brilla.
A Dios, lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
No comer por haber comido, es bienvenido.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
Por puerta abierta ladrones entran.
Cada palo que aguante su vela.
Por lo demás, paciencia y barajar.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Nada se puede esperar de quien no tiene hogar.
Dedo encogido, no rebaña el plato.
Fiate de Dios y no corras.
Con el mismo cuero las correas.
A nadie le amarga un dulce.
En Febrero, un día al sol y otro al brasero.
Antes de mil años, todos seremos calvos.
Lo que se hace de noche sale de día.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
Más lo quiero para mis dientes que para mis parientes.
Alegrías secretas, candela muerta.
No comer por haber comido, nada nos hemos perdido.
Vivir es morir lentamente.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.
¡Mujer sin seso, ahí queda eso!.
Domingo, domingo, día de pingo.
El demonio y las mujeres siempre se entretienen.
Comer bien cagar fuerte y no tener miedo a la muerte.
Con hombre egoísta, ni de trato ni de vista.