La avaricia rompe el saco.
Con salud y dinero, hago cuanto quiero.
Quiere como si hubieras de aborrecer y aborrece como si hubieras de querer.
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
Amigo viejo y casa nueva
El corazón y los ojos nunca son viejos.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
Como la noche al día, el pesar a la alegría.
Ama y guarda. Amanecerá y veremos.
La alegría todo mal espanta
Caridad buena, la que empieza por mi casa y no por la ajena.
Cuatro cosas hay que en darlas está su valer: el dinero, el placer, el saber y el coño de la mujer.
Si consigues encontrar a un amigo leal y quieres que te sea útil, ábrele tu corazón, mándale regalos y viaja a menudo a verle.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
Vos contento y yo pagada, venid a menudo a casa.
Buen queso y vino espeso, y con éste que sea largo el beso.
Aunque éstas obligado a amar a tu enemigo, no estás obligado a poner una espada en sus manos.
Perdonar no es olvidar, y en el perdón sin olvido sobran palabras y falta corazón.
Cuando Dios amanece, para todos lo hace.
Llevar fuego en una mano y agua en la otra
Justicia, dios la conserve; pero de ella nos preserve.
A Dios, al padre y al maestro, tenga el niño gran respeto.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
Donde hay voluntad, hay un camino.
Donde hay duda hay libertad.
Quien rompe una tela de araña a ella y a él de daña.
Bocado comido no guarda amigo.
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
Roer siempre el mismo hueso
El que algo quiere, algo le cuesta.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
El matrimonio es como el framboyán, primero vienen las flores y después vienen las vainas.
Hacer una cosa en un avemaría.
Jugar al abejón con alguien.
El café es: Negro como la noche. Fuerte como el pecado. Dulce como el amor. Caliente como el infierno.
Amigo traidor, una buena cuerda y colgado al sol.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
La fortuna es un cristal; brilla pero es frágil.
Juntos por el mundo van el bien y el mal.
Los besos son como las cerezas: uno lleva a otro
El mucho joder empreña.
El hombre pone y la mujer dispone.
Cabellos y problemas no faltan nunca.
Mal lo pasa quien con un vago se casa.
Si engañas a tu pareja, te engañas a ti mismo.
Dar al olvido.
Ojo por ojo, diente por diente.