Ama como el lobo ama a la oveja
Que dulce queda la mano al que da.
Lágrimas quebrantan o ablandan penas.
A la buena casada, solo su marido le agrada.
Pan ajeno nunca es tierno.
Lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
Ni de burla ni deberas, con tu amo no partas peras.
A la fuerza no es cariño.
El hombre honra al amigo con afecto, responde a regalo con regalo. A risa responde con risa y al truco con trampa.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
La mucha alegría y la mucha tristeza, muerte acarrean.
Quien la gana sufre, quien lo encuentra goza.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
El corazón no sabe mentir
Aquel que ha contemplado la belleza se vuelve bello para siempre.
A donde acaba el novio, empieza el marido.
El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.
Premio del trabajo justo, son honra, provecho y gusto.
La felicidad, como el arco iris, no se ve nunca sobre la casa propia, sino solo sobre la ajena.
Melón es el casamiento, que solo lo cata el tiempo.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
El hijo que quieras más, ése se te irá en graz.
La fe no tiene miedo.
A fraile no hagas cama; de tu mujer no hagas ama.
Afición que más daña que aprovecha, enseguida se desecha.
Como la recién casada: con ganas de todo y ganas de nada.
El casado casa quiere.
El consenso es poder, la fe el alma del hecho
Agrada y te agradarán.
La cultura es como el azúcar; aunque haya poca da dulzor.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
La fuerza mas grande del hombre radica en el corazón.
Casado, pero no capado.
Ruego de grande, fuerza es que te hace.
A quien mucho tiene, más le viene.
El burro cayendo y el amo perdiendo, los dos se van entendiendo.
Al loco y al fraile, aire.
Hacerte amigo del juez
No satisfagáis jamás hasta la saciedad vuestros deseos; así os proporcionaréis placeres nuevos.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
En el amor y en las luxaciones las recaídas son frecuentes
Casada te veo; otro mal no te deseo.
Vicio no castigado crece desatado
La vergüenza y la castidad una vez perdidas, para toda la eternidad.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
Cama de novio, dura y sin hoyo.
Ama y serás amado: teme a Dios y serás honrado.
A la moza y a la mula, por la boca le entra la hermosura.
La ambición y la venganza siempre están hambrientas.