Tres sacos son necesarios para tratar con un abogado: un saco de papeles, un saco de paciencia y un saco de dinero.
Hacer hijos da gusto, pero de darles de mamar me asusto.
Una boca y dos orejas, tenemos; para que oigamos más que hablemos.
Aprendiz de todo, oficial de nada.
En cada casa, un solo amo.
Abad y ballestero, mal para los moros.
Con dinero en bolsillo, buen jamón y cochinillo.
Si mi cuerpo muere, deja que mi cuerpo muera, pero no dejes morir a mi país
Solo los necios y los tontos tiran piedras a su propio tejado.
Mucho saber, menos ignorar es.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
Mal se honra hombre con lo ajeno.
Ante la duda, abstente.
Más quiero tener asno que caballo de regalo.
Al olor de los dineros ya vendrá algún forastero que no conozca tu historia con los ojos bien tapados como el burro de la noria.
El lo que se pierde, se aprende.
Mal acierta quien solo el interés se lleva.
Quien mucho desea, mucho teme.
Joven, guapa, con dinero y a mi puerta viene a llamar, ¡trampalantrán!.
Si los filtros sirviesen para capturar a los hombres, todas las mujeres tendrían un amante
Caro compró el que rogó.
Cada hombre deja sus huellas.
Pan duro, pero seguro.
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
Mujer hermosa y buena espada, de muchos son codiciados.
Pato, ganso y ansarón, tres cosas son, y una son: cochino, puerco y lechón.
Recuerda que vives en la sombra de tu vecino.
Cada cual ama a su igual y siente su bien y su mal.
Tu deber es descubrir tu mundo y después entrégate con todo tu corazón.
Quien te quiere, no te hiere.
El hombre bien comido y bien bebido, quiere reposo y no ruido.
Dios no ayuda a los holgazanes.
Madre dispuesta, hija vaga.
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta Lo que no arrastran dos tetas, no arrastran carretas.
El que con lobos anda a aullar aprende.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
Querer y no poder es más antiguo que el peer.
¿Compare, la burra, pare o no pare?.
Cuerpo sano, mente sana.
Berzas y tocino, manjar de vizcaíno.
Frio, frio, como el agua del rio.
En casa llena sienta bien la torta ajena.
A la gorra, ni quien le corra.
Quien hace agravios, escríbelos en el agua; quien los recibe, en el corazón los graba.
El amor de un hombre por una mujer se desvanece como la luna, pero el amor de un hermano por un hermano es permanente como las estrellas y perdura como la palabra del profeta.
La naturaleza, el tiempo y la paciencia son los tres grandes médicos.
Quien calla otorga
Cuando el zorro ora, ten cuidado de tus gansos.
En sociedad enferma, individuo sano más raro que ave rara.