Quien bien te quiere, te hará sufrir.
Por pedir, nada se pierde.
Confía en lo que ves
De abrigado a nadie vi morir, de desabrigado sí.
La gente agradecida es gente bien nacida.
la ropa son alas.
A gran arroyo, pasar postrero.
A todo coche, le llega su sábado.
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
Fui a palacio, llegué bestia y regresé asno.
Aprovecha el tiempo bueno, ya que el malo se mete solo.
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
La desgracia también visita a los ricos, pero a los pobres lo hace dos veces.
Casado delgado y fraile tripón, ambos cumplen su obligación.
Para gozar de la vida, no hay que pedirle todo: Solo hay que pedir vida para gozar todo.
Como quien no quiere la cosa, y la cosa queriendo.
El tiempo lo arregla todo
Unos van delante y otros van detrás.
El buen vino, de sí propio es padrino.
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
La mujer es gente en la letrina.
Más vale riqueza de corazón que riqueza de posesión.
Cinta, mujer y cama, fácilmente se hallan.
Los hijos de Verdolé, que le enseñan a su padre a joder.
La vaca grande, y el caballo que ande.
Mujeres y aves, todas poner saben: ésta poñen huevos, y aquellas poñen cuerno.
Si por bueno te tienes, haz lo que debes.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
En camino largo, corto el paso.
El que a los quince no tiene a los veinte no espere.
Músico pagado, contento pero desafinado.
Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
No se puede servir a dos señores.
A quien en alabar lo bueno se queda corto, mírale el rostro.
La casa es necesaria, para el rico y para el paria.
Camino robado, al otro día, sin gente.
Quien va pasito a pasito, llega descansado.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
Si quieres quedar bien, nunca digas que te va muy bien.
Alcanza, quien no cansa.
Si tienes riqueza, da trabajo para compartir la pobreza.
Amor de puta y fuego de aulagas si presto se enciende, presto se apaga.
Quien está detrás de los demás no pasa nunca delante
De cada diez hombres favorecidos, cinco contentos y cuatro desagradecidos.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
Cuando era moza, meaba por un punto, ahora que soy vieja, méolo todo junto.
Oye lo que yo digo y no mires lo que hago.
¿Quieres que en consejo hagan de ti cuenta?. Contradice tú a cualquiera.