Reyes y mujeres no agradecen.
Una visita larga, ¿a quien no carga?.
Mujer de tahúr, no te alegres, o que ti home esta noche gana mañana lo pierdes.
A tres azadonadas, sacar agua.
Donde dije digo, digo Diego.
Yantar aquí es un encanto, si tomas "duelos y quebrantos".
Come bien, bebe mejor, mea claro, pee fuerte y cágate en la muerte.
¿Qué estás tomandooo ? Gallo, nuestra cerveza.
Mujer en la ventana, o puta o ENAMORADA.
Pájaros de otoño, gordos como tordos.
Arco iris al amanecer, agua antes del anochecer.
Se sincero y honesto siempre.
El buey para arar, el pájaro para volar, el pez para nadar y el hombre para trabajar.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.
Juventud con hambre quisiera yo, y vejez con hartura no.
En aguas de extrema limpidez no puede haber peces, y hombre extremadamente exigente no puede tener compañeros.
De Dios hablar, y del mundo obrar.
Una en el papo y otra en el saco.
Más quiero viejo que me ruegue que galán que me abofetee.
A los viejos les espera la muerte a la puerta de su casa; a los jóvenes les espera al acecho.
Los hombres, a la vejez, tornan a la niñez.
Bendito y alabado; que amanezco vestido y calzado.
A dineros dados, brazos quebrados.
Borrón y cuenta nueva, la cuenta pasada aprueba.
De tus herederos, sé tu el primero.
Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can.
Día vendrá que tenga peras mi peral.
El que mucho corre, pronto para.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
Ayúdate y el cielo te ayudará.
Te has puesto como un choto con dos madres.
Ojos dulces y apacibles, pero hay cosas más tangibles.
Mucho te quiero, culo, pero no alcanza a besarte.
El pan con hartura y el vino con mesura.
Al papel y a la mujer, lo que le quieran poner.
O todos hijos de Dios o todos hijos del diablo.
En mi casa mando yo que soy viudo.
De lo bendito, poquito.
Ojos de extraños no alcanzan a ver los daños.
Cada cual mire por su cuchar.
Deja que el buey mee que descansa.
Guárdate de hombre que no habla, y de perro que no ladra.
Cuando vivas entre zorros, zorrea tu un poco.
¡Andá a cobrarle a Magoya!
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
En los bares y en la ruta, se conoce al hijoputa.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
Señor por señor, el padre es el mejor.
A casa nueva, puerta vieja.