La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
O todos moros o todos cristianos.
En casa de mi vecino, cuando no hay para pan, hay para vino.
El que quiera engañar a un campesino, tendrá que llevar a otro campesino en su compañía.
Hombre refranero, medido y certero.
Mal te quiere quien siempre te alaba y nunca te reprende.
Comprar y vender, buen camino para enriquecer.
La suerte avanza a pasos de tortola y huye a pasos de gacela.
Vida de campo, hombre sano; vida de pueblo, hombre enfermo.
...es de los que tiran la piedra y esconden la mano.
El que bien te quiere te hará llorar.
Trabajo de común, trabajo de ningún.
Amor atrevido, siempre bien ha parecido.
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.
A la buena casada, solo su marido le agrada.
Dinero ahorrado, dos veces ganado.
Buena es la vida de aldea por un rato, más no por un año.
Voz del pueblo, voz de Dios.
Tratar (uno) a los demás tal como lo tratan.
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
Haces mal, espera otro tal.
Un momento puede hacernos infelices para siempre
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
Eres como San Nicolás, me lo quitas después que me lo das.
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Febrerillo, mes loquillo.
De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.
A la mujer y al mulo, en el culo.
El pescado y el huésped, a los tres días hieden.
Frío hace, no me place; pan caliente bien me sabe y a la lumbre bien me huelgo y en la cama bien me extiendo: moza lozana, conmigo en la cama.
El que ríe el último, ríe dos veces.
Los ladrones y los nabos no quieren ser ralos.
Hija que casas, casa que abrasa.
Detrás de los picos van los chicos.
Amor de mujer y halago de can, no duran si no les dan.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
Dios te guarde de trasera de mula y de delantera de viuda.
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
Perros y gatos, distintos platos.
Cuando fueres por el camino no digas mal de tu enemigo.
Mucho val y poco Cuesta, a mal hablar, buena respuesta.
En mi huerto te crié, de tu fruto nunca comí, los milagros que tú hagas, que me los cuenten a mí.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
Remienda tu sayo y te durara otro año.
Hoy te quiero más que ayer, pero menos que mañana.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
Juez de aldea quien quiera serlo, sea.
A quien mucho tiene, más le viene.
Para amar es la cosa más segura buen trato, verde edad, limpia hermosura.