A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
En mi gusto y en mi gana, ni mi tata ni mi mama.
Quien vive de recuerdos, vive entre muertos.
Dí lo que quieres, que yo no estoy en casa.
De tal palo tal astilla.
Como turco en la neblina.
Con quien tengas trato no tengas contrato.
Casa en canto, y viña en pago.
Casado por amores, casado con dolores.
Mal ajeno es ruin consuelo.
A buen andar o mal andar, comer y guardar.
Al desdén con el desdén.
Mucho te quiero perrito; pero de pan, poquito.
Más vale tarta compartida, que una mierda para uno solo.
Hay mujeres, mujercillas, monicacas y monicaquillas.
Con buen vecino, casarás tu hija y venderás tu vino.
La gallina, la mujer y el marrano, con la mano.
Anteayer tu pan comí, y ayer no te conocí.
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.
Habla poco y bien, tenerte han por alguien.
Al que le sobre el tiempo que se ponga a trabajar.
La amante ama un día, la madre toda la vida.
Vida bien concertada, vida holgada.
Otra cosa es con guitarra
Amor, con amor se cura.
A la guerra, con la guerra.
Más merece quien más ama.
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
Tierra por medio, para poner remedio.
Noche toledana. (Irse de farra).
De fuera vendrá quien de casa me echará.
Este mundo es casa de locos: cantan unos y lloran otros.
Los libros, ¡cuánto enseñan!, pero el oro ¡cuánto alegra!.
La familia está como el bosque, si usted está fuera de él solo ve su densidad, si usted está dentro ve que cada árbol tiene su propia posición.
A casa de tu tía, entrada por salida.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
Jugar la vida al tablero.
Ahora adulador, mañana traidor.
El que parte y reparte toca la mejor parte
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
Ama y guarda. Amanecerá y veremos.
No paramos de divertirnos porque estemos viejos. Estamos viejos porque paramos de divertirnos.
Da y ten, y harás bien.
Al que madruga Dios le ayuda, si madruga con buen fin.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
Quién será útil a otro, cuando no lo es a sí mismo?
Ir a trocar y no tener que, a muchos suele acontecer.
Haz la noche, noche y el día, día y vivirás con alegría.