Abejas sin comida, colmenas perdidas.
De mí y de todos te burlarás, pero de Dios no escaparás.
A espaldas vueltas, memorias muertas.
Iguales, como cabo de agujeta.
Con el engañador, se tú mentidor.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
Quien bien ata, bien desata.
Ver y más ver, para aprender, oír y más oír, para aprender y saber decir.
El buen tiempo ayuda en el trabajo.
Hay ojos que de legañas se enamoran.
La mujer y la gallina, por andar se pierden aína.
Ni moza sin espejo, ni viejo sin consejo.
A fuego y a boda va la aldea toda.
Dios da, nunca vende.
Buenas palabras no te quitan dinero del arca.
La adoración es una admiración trascendental
Las tres cosas más dificiles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
Me importa un comino.
Gran corsario es el tiempo, siempre llevando, siempre trayendo.
Abril, Abriluco, el mes del cuco.
A jugar y perder, pagar y callar.
Al maestro, cuchillada presto.
Más vale pocos muchos, que muchos pocos.
Aunque callo, irse han los huéspedes y comeremos el gallo.
La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
La zorra suele predicarle a las gallinas: hermanas mías.
Reino dividido, reino perdido.
Los frutos más hermosos los da el árbol más viejo Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
Retírate, agua, y veré quien labra.
Ser amable es ser invencible.
Joven madrugador, viejo trasnochador.
Si quieres saber quien es Periquillo, dale un destinillo.
Palabra suave llegar al alma sabe.
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
¿Con caballo, con dinero y sin mujer, cuándo se te vuelve a ver?.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
Perros raspan, pero la caravana passa.
Ante todo, mucha calma. (Siniestro Total).
Cada agujetero alaba sus agujetas.
El burro busca al otro burro para rascarse.
¡Somos gente pacifica y no nos gusta gritar! (Transición española)
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Visitas de tarde en tarde y corticas.
Dios conserve a mi patrón, por temor a otro peor.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
Nada abriga mejor que el calor de una sonrisa.
Cree el fraile que todos son de su aire.
A chico caudal, mala ganancia.
El que quiera engañar a un campesino, tendrá que llevar a otro campesino en su compañía.
En el juego del poder no se trata con quien se desea, sino con quien hay necesidad.