Que cada cual espante sus pulgas.
Ni tras pared ni tras seto digas tu secreto.
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
Un mal pequeño es un gran bien.
En Mayo regresa el rebaño.
El ojo del amo engorda el ganado.
¡Sé siempre el primero, incluso para los golpes!
Mujer asomada a la ventana o es puta o esta ENAMORADA.
Árbol que no da frutos, pide sustituto.
Chocolate y agua fría, cagalera a mediodía.
El dinero del pobre, dos veces se gasta. El duro del casado vale dos cincuenta.
Piensa la araña que todos son de su maña.
Ni ojo en carta, ni mano en plata.
A cántaro roto, otro al puesto.
Llevar fuego en una mano y agua en la otra
Ya acaecido el hecho, llega tarde el consejo.
Alegría y pobreza y no pesares y riqueza.
Quien vale mucho hace mucho.
Enfermedad a plazo fijo, señal es de nuevo hijo.
Uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
Valentón y rufián, allá se van.
El trabajo y el comer, su medida han de tener.
Oveja que anda, bocado halla.
A las suegras, oírles la misa y sacarles el cuerpo.
Pasará, sea lo que sea.
Esquílalas pero no las desuelles
Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad.
El dinero y el amor son dos cosas que no se pueden ocultar.
Quien nada pide, nada recibe.
Quien manda, manda y cartuchera en el cañón.
No es solo el hombre el que mea a la pared, porque el perro mea también.
Madre solo hay una, y a ti te conocí en la calle.
Deuda pagada, otra empezada.
Lo mejor que hizo Dios fue un día detrás del otro.
Harto da quien da lo que tiene.
En los tiempos cuaresmales, los ponientes, vendavales.
Tras cada tres bocaditos, un traguito.
Una vez terminado el juego el rey y el peón vuelven a la misma caja.
El cantar, alegra el trabajar.
Ratones, arriba, que no todo lo blanco es harina.
Dios castiga sin dar voces.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
Las palabras y las cerezas, unas asen de otras.
No juzgues el barco desde tierra
Variante: El caballo y la mujer, donde se puedan ver.
Lo que bien se aprende, nunca se pierde.
Si un ciego guía a otro ciego, ambos caen en el precipicio.
Mujer refranes, o coja o puñetera.
No tropieza quien no anda.
Una a una, pronto se le acaban al racimo las uvas.