A donde las dan, allí las toman.
Sientate en la puerta de tu casa, y verás pasar el cadáver de tu enemigo.
Andando, andando que la Virgen te va ayudando.
Más son los amenazados que los acuchillados.
Es caballero, no el que tiene caballo, sino el que tiene dinero.
El que quiere a la col, quiere las hojas de alrededor.
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
El que buen Norte tiene, seguro va y seguro viene.
A gallego pedidor, castellano tenedor.
Quien hizo el cohombro que lo lleve al hombro.
Es más vivo y es más pronto, quien a veces se hace el tonto.
Revueltas andan las cosas; las ortigas con las rosas.
A falta de caballos, que troten los asnos.
Felicidad de hoy, dolor de mañana
Responder al airado luego, es echar leña al fuego.
Tira el buey, tira la vaca; más puede el buey que la vaca.
El que mucho abarca, poco acaba.
Más vale callar que con borrico hablar.
Mejor es una medida que el Dios te conceda, que cinco mil logradas sin legalidad.
Refranes de viejas son sentencias.
El que de amarillo se viste a su hermosura se atiene.
O bien no emprender nada, o bien asombrar a todo el mundo con cuanto emprende.
Hermosura de hembra, mil desazones siembra.
Al bueno, porque te honre, y al malo porque no te deshonre.
Como me tratan de gato salvaje, me pongo a robar gallinas.
Quien bien conoce el camino, llega sano a su destino.
Si entiendes, las cosas son así. Si no entiendes, las cosas son así.
Calle el que dio y hable el que recibió.
Sirve a señor noble, aunque sea pobre.
El que sabe sabe y el que no lo inventa.
La puerta de Dios siempre está de par en par.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
El Papa y el campesino unidos saben más que el Papa solo.
Cuando te sople bien el viento, aprovéchalo.
Dios le da legañas al que no tiene pestañas.
La buena mula en el establo se vende.
El buen vino añejo hace al hombre niño y remoza al viejo.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
En casa del carpintero, zuecos de hierro.
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
Quien tiene dineros, compra panderos.
Si los hijos salen de casa, no es fácil reunirlos de nuevo.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
Juego que tiene quite, no tiene pique.
La gala del estudiante, en cuello y guante.
No gastés pólvora en chimancos.
El mosquito de uno es el camello de otro.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
Ni sábado sin sol, ni moza sin amor.
Donde entra beber, sale saber.