Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
Ni el tiempo ni la marea esperan por nadie.
Al mal tiempo, alpargatas blancas.
Quien te administra, a tu costa se suministra.
En casa del pobre, ni vino ni odre.
Refranes viejos, recortes del evangelio.
Antes que el deber está el beber.
Bailarines en cojos paran.
Al pagar dinero, pesar y duelo.
Las iras de los amantes suelen parar en maldiciones.
A quien tiene abejas, nunca le falta un buen postre en la mesa.
Paja triga hace medida.
Asno con hambre, cardos come.
El amor hace salir alas
Encontrar al perro en la olla
El perro le manda al gato, y el gato a su cola.
Recibir mal por bien, todos los días se ve.
Los perros que se pelean contra ellos, se unen contra los lobos.
Las gracias y los donaires no asientan sobre ingenios torpes.
Solo se puede competir en felicidad con los dioses cuando se posee pan y agua
Quien arroz come, buenos carrillos pone.
No hay mejor reloj ni campana, que comer cuando da la gana.
El que se alegra del mal del vecino, el suyo le viene de camino.
Donde bien te quieren irás pocas veces; donde mal, nunca irás.
A palabras vanas, ruido de campanas.
En casa pobre, pocos cuentos.
Salir del fuego para caer a las brasas.
El vino como el rey, y el agua como el buey.
Por decir "¡viva San Roque!", me metieron prisionero; ahora que estoy en prisiones, "¡viva San Roque y el perro!".
El que es buen pagador es señor de la bolsa de otro.
Lo que no nos une, nos mata.
Más vale muchos pocos que pocos muchos.
Habiendo fiesta y velorio regado, no hay novia fea ni muerto malo.
Dos fuentes, dos ríos.
Madre e hija caben en una camisa; suegra y nuera, ni en una talega.
Jinete chico en caballo grande, una pulga sobre un elefante.
Come para vivir y bebe para comer.
Barbero, o loco o parlero.
Al perro muerto, échale del huerto.
El buey busca la sombra; porque la sombra no lo busca a él.
A ama gruñona, criada rezongona.
Solo el más necio no aprende lo que los necios enseñan.
Cada cual cuenta de la feria como le va en ella.
Los pequeños ladrones, desde la cárcel, ven pasar a los grandes ladrones en carroza.
Agua al higo, que ha llovido.
La buena cena, temprano suena.
La victoria pertenece a aquel que espera media hora más que su oponente.
Quien nunca tuvo un apuro, no sabe lo que vale un duro.
Para seguir el sendero, mira al maestro, sigue al maestro, camina con el maestro, ve con el maestro, llegarás a ser maestro.
Cuando el vil está rico, no tiene pariente.