Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.
Usted lea en su libro, que yo leo en el mío.
Es una pena ser viejo, pero no lo es todo el que quiere.
El mejor marido, el que más ha corrido.
De lo que no sabes, no hables.
Por San Andrés, el mosto, vino es.
La misa, dígala el cura.
Quien busca mucho, al fin topa, aunque sea una muda de ropa.
En un momento, al fin del mundo te lleva el pensamiento.
La gente obtusa, tan sólo vale las joyas que usa.
Juramentos de enamorado no valen un cornado.
Cama de novio, dura y sin hoyo.
Ajo hervido, ajo perdido.
Periquito se casa en Segovia, como es el novio, será la novia.
El amor es ciego y el matrimonio devuelve la vista.
Nunca falta Dios a los pobres.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
Persigue la buena suerte, no esperes que venga a verte.
El hombre donde nace, el buey donde pace.
Dame en qué elegir y me darás qué sufrir.
Jugarse hasta la camisa.
A río revuelto, ganancia de pescadores.
Mejor cazar los deudores, que huir de los acreedores.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
Entre lo feo y lo hermoso, deme Dios lo provechoso.
El hambre y la guerra, para verlos a cien leguas.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
Lo que no hurtaron ladrones, aparece en los rincones.
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
No le pido a Dios que me dé, sino que me ponga donde hay.
Cuídate si quieres que Dios te proteja
Burro que piensa bota la carga.
El que se casa, por todo pasa.
Para saber, has de leer.
Pueblo chico infierno grande.
Pagan justos por pecadores.
Cuando el hombre se mea las botas, no es bueno para las mozas.
Mejor ir tarde al destino, que rodarse en el camino.
Vence en la mocedad los días buenos, y para la vejez quedan los duelos.
En casa sin mujer, no te podrías valer.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
Beber con medida alarga la vida.
Cuida los centavos, que los pesos se cuidan solos.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
Claridad, y no en el caldo.
Resbalon y tropezon, avisos de caída son.
Bailarines en cojos paran.
Ni el tiempo ni la marea esperan por nadie.