Cada cual a lo suyo.
Oficial diestro, pronto se hace maestro.
De lo bendito, poquito.
Criado y caballo, un año.
Secreto a voces.
El que avisa no es traidor.
Aunque no nos hablemos, bien nos queremos.
Un arma es un enemigo para su dueño.
El hombre es para el hombre un espejo.
Jugador de mingo, pagador de mesas de domingo a domingo.
Hombre refranero, hombre de poco dinero.
Gallegos y asturianos, primos hermanos.
Si no tienes un enemigo dentro, poco podrán hacer los enemigos de fuera.
La verdad es una, gústele a quien le guste o gústele a quien no le guste.
Guárdate de hombre que no habla, y de perro que no ladra.
Abogacía, que una boga y otra cía.
El mal tiempo trae bienes consigo: huyen las moscas y los falsos amigos.
Al hombre y al caballo, no apurallo.
Mal está el ama, cuando el barbero llama.
Cuando dos corazones están de acuerdo incluso un pajar es un lecho de alegrías
En la casa del buen amo vive y muere el buen criado.
Palabra dada, palabra sagrada.
Comed bueno, cagad fuerte, que pronto vendrá la muerte.
El honor y el ocio no suelen ser buenos compañeros.
Con el favor no te conocerás, sin él no te conocerán.
Ojos que bien se quieren, desde lejos se saludan.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
Pan no mío, me quita el hastío.
El buen vino, de sí propio es padrino.
Ron, ron; tras la capa te andan.
Al bobo, múdale el juego.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
Siempre que puedas, mantente cerca de los que tienen buena suerte.
Vos contento y yo pagada, venid a menudo a casa.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
Quien te aconseja comparte tu deuda
A la noche putas y a la mañana comadres.
¡Palabra!, dijo la loba a la cabra.
Cazador y cazado confían en Dios.
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
Un asno siempre da las gracias con una coz.
Los tres enemigos del hombre: suegra, cuñada y mujer.
Dios conserve a mi patrón, por temor a otro peor.
Abril, uno bueno entre mil.
De persona palabrera, nunca te creas.
Hable el sabio y escuche el discreto.
Compañía, ni con la cobija.
Más chulo que un ocho.
El mirón, ¡chitón!.
En enero, cásate compañero y da vueltas al gallinero.