Amigo no fue el que lo dejó de ser.
El que al amigo desea gran prosperidad, desea se deshaga la amistad.
Cien amigos son pocos; un enemigo es mucho.
No hay mejor amigo que un peso duro en el bolsillo.
En la necesidad se conoce la amistad.
Amigos somos, pero los peces aparte.
Cuida bien a tu amigo y no menosprecies a tu enemigo.
Amigos y compadres búscalos entre tus iguales.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
No hay enemigo fácil, pero sí amigo difícil.
Leal El amigo, al bien y al mal se para.
Muy amigos, pero el borrico en la fermoso.
En el peligro se conoce al amigo.
Amigo que no da, poco me importa ya.
Para amigos, todos; para enemigos, uno solo.
Con amigos así no hacen falta enemigos.
Un viejo amigo es una eterna novedad
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
Buen amigo, el ya probado en el peligro.
Amigo traidorcillo, más hiere que un cuchillo.
Amigo leal y franco, mirlo blanco.
Quién encuentra a un amigo, encuentra a un tesoro.
Bueno es el amigo, querido el pariente, pero pobre tu bolsillo si dentro no hay nada.
Amigo de mesa y mantel, no fíes de él.
Para conservar amistad, pared en medio.
Un amigo es como una fuente de agua durante un viaje largo.
Buen compañero, solo Dios del cielo.
Llegada la ocasión, el más amigo, el más ladrón.
Feliz es el hombre que encuentra un amigo generoso.
El amigo de un idiota es como aquel que se acuesta con una hoja de afeitar en la cama
Los amigos se conocen en las ocasiones.
Un amigo es como una letra de la que no recordamos el importe y no conocemos la caducidad
Al buen amigo lo prueba el peligro.
La falta del amigo hase de conocer, no aborrecer.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
De ninguno seas muy compañero.
La amistad es de antimonio, solo la solda el demonio.
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.
Al amigo falso, tómelo el cadalso.
Amigo ambiguo vale por dos enemigos
La vecindad es fuente de amistad.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
Con amigos de esa clase, ¿para qué quiero enemigos?.
A marido ausente, amigo presente.
Más vale enemigo cuerdo que amigo loco.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Entre mi amigo y mi amiga, primero está mi barriga.
Con ciertos amigos, no se necesitan enemigos.
Amistad que dice no, amistad que se perdió.