Casa de esquina, para mi vecina.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
Más valioso que el dinero, es un sabio consejero.
Lo fiado es pariente de lo dado.
A hombre hablador e indiscreto no confíes tu secreto.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
Bebo poco, más quierolo bueno.
Pelearte, mejor con los parientes que con los vecinos.
Dos es compañía, tres multitud.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
Caballo que ama al dueño hasta respira como el.
Compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.
Cuando quiera ausentarse tu enemigo, quítale estorbos del camino.
Coma y beba con sus amigos pero no negocie con ellos.
Hombre intranquilo vale por diez.
Amores reñidos, los más queridos.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
Pan tierno, casa con empeño.
Fiar del mozo y esperar del viejo, no te lo aconsejo.
Estudiante memorista, pozo a simple vista.
Palabra de boca, piedra de honda.
Muestra gran respeto por tu semejante.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
Santo que mea, maldito sea.
Padre diestro, el mejor maestro.
Gente de trato llano, esa es de mi agrado.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
Aguja, sastre y dedal, os darán por medio real.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
Con la mujer y el dinero no te burles, compañero.
A buey viejo, cencerro nuevo.
Zapatero amigo, las suelas quemadas y el hilo podrido.
Los enemigos del hombre son tres:Suegra,cuñada y esposa.
Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
Cómplice y asesino van por igual camino.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
El asno enamorado, muéstralo a coces y a bocados.
El que necesita, te visita.
El huésped dos alegrías da, cuando viene y cuando se va.
El juego lo conozco yo; pero el jugador no.
Moza hermosa, con dinero; yo, forastero, ¿y a mí me la dan?. Trapalán, trapalán.
Quien tiene enemigos, no duerma, que hasta el escarabajo del águila se venga.
Ingenuo y muy majadero, quien da la llave al ratero.
El más piadoso se alegra, al ver su rival en quiebra.