Llenarle la cuenca a alguien.
El que me hace más bien de lo que suele, o engañado me ha o engañarme quiere.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
Me enseña a ser bueno el que me hace un bien.
Da asistencia y cariño donde se necesite.
Amor con casada, solo de pasada.
A gato viejo, rata tierna.
Artero, artero, más non buen caballero.
Enseña la cautela que debe observarse para confiar un secreto, pues muchos, so capa de amistad, abusan del sigilo.
Amar a todos, confiar en nadie.
Del jefe y del perro viejo, mejor cuanto más lejos.
Es mejor compadecer que ser compadecidos
A perro viejo no cuz cuz.
Tarea que agrada, presto se acaba.
El enemigo es grande si se lo ve de rodillas.
Un ten con ten para todo está bien.
Amaos los unos a los otros, como la vaca ama a su ternero.
Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
No muestres, ni al más amigo, los lunares de tu ombligo.
El mucho trato hermana al perro y al gato.
Tal para cual.
A gallo viejo gallina joven.
Pídele al viejo el consejo, te irá bien con él y llegarás a viejo.
No busques en el amigo riqueza, ni nobleza, sino buena naturaleza.
Carne a carne, amor se hace.
Quien comparte su comida, no pasa solo la vida.
Lo prestado, es primo hermano de lo dado.
Amor viejo, pena pero no muere.
Según con quien te encontré, así te trate.
Hombre chico, pensamientos grandes.
Afición por afición, más cerca está la camisa que el jubón.
Al fraile y al puerco, mostradle una vez la casa que el se vendrá luego.
Difunto que hace tanto bien, requiestcant in pace, amén.
Bien ama quien nunca olvida.
Criados, enemigos pagados.
Mas vale viejo conocido que nuevo por conocer.
Una juventud que no cultiva la amistad con los ancianos es como un árbol sin las raíces.
El enamorado y el pez frescos han de ser.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Buitres y milanos, primos hermanos.
Hombre osado, bien afortunado.
Rencillas entre amantes, mayor amor que antes.
A buen santo te encomiendas.
Al que le sobre el tiempo, que me lo preste.
Quien te conocio ciruelo y ahora te ve guindo.
Bien haya quien a los suyos se parece.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
Cuando tengas un convidado, añade algo a lo acostumbrado.
El mico no ve su rabo, pero ve el del compañero.