Una respuesta amable mitiga la ira.
El que de mañana se levanta, en su trabajo adelanta.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
Al malo, lo mejora el palo.
Casar, casar: bueno es de mentar y malo de llevar.
El asno del gitano, en viendo el palo alarga el paso.
Quien corre con más alarde, o no llega, o llega tarde.
Abejas y ovejas, en sus dehesas.
Cuando comienzan las uvas a madurar, comienzan las mozas a bailar.
Dios encuentra un ramo bajo para el pájaro que no puede volar
Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.
Más vale bueno que mucho.
Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.
El mayor de los pesares es arar con borrico los olivares.
Paralelo corriendo, tierra encontrando.
La felicidad consiste en compartir el propio placer con otra persona
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
El que está en la aceña, muele; que el otro va y viene.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
El aspecto orgulloso aleja los corazones, pero la cortesía los gana.
Esto está color de hormiga.
Amor, opinión y fortuna corren la tuna.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Amigo reconciliado, enemigo doblado.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
Mancha en honra, más pronto se echa que se borra.
Por San Andrés el vino nuevo, añejo es.
Quien sabe, sabe.
El hoy aquí está; el mañana, ¿quién lo verá?.
Amistades y tejas, las más viejas.
Cantó al alba la perdiz, más le valiera morir.
Al hombre valiente, espada corta.
Adonde el corazón camina, el pie se inclina.
Un ochavo poco vale; pero sin él no hay real.
El ojo quiere su parte
Agua de enero, cada gota vale un dinero.
El que tiene las lagrimas hondas, que empiece llorar temprano.
El amor está oculto como el fuego en la piedra.
El corazón es una riqueza que no se compra ni se vende, se regala
Cuando el corazón es bueno todo el resto puede mejorar
El hombre es más duro que el hierro, más fuerte que un toro y más frágil que una rosa.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.
Al dar las doce, queso añejo y vino que rebose.
Hacérsele a uno el campo orégano.
El dar es honor; el pedir, dolor.
Quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.
En el menguante de enero, corta tu madero.