Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
Entre casados, valor, que ya aguantarse es amor.
Pan es pan, jalea es jalea, no hay amor sin una pelea.
La sed por el oro, socava el decoro.
Al catarro, con el jarro.
Los de Morón como son, son.
El que exprimió su limón que se tome su agrio.
Si un negocio te abruma por el principio, comiénzalo por el fin.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
El amor que se lleva el viento, que te sirva de escarmiento.
En tus apuros y afanes, acude a los refranes.
Pecado callado, medio perdonado.
Si haces mal, pecado mortal; pero si haces bien, pecado también.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
Abrazo flojo, amor poco; abrazo apretado, ese sí que es abrazo.
Lo que los ojos no ven, el corazón no lo desea.
Al haragán y al pobre, todo le cuesta el doble.
No hay luna más clara que la de enero, ni amor más querido que el primero.
Los frutos más hermosos los da el árbol más viejo Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
Otoño entrante, uvas abundantes.
Haragán y gorrón, parecen dos cosas y una son.
Acúsole porque pisó el sol.
En la guerra y en el amor, todo se vale.
Quien te quiere, te aporrea.
Comadre andariega, donde voy allá os fallo.
Ama a quien te ama, responde al que ama.
Lo que tiñe la mora, otra verde lo decolora.
Tiempo pasado, con pena recordado.
A gusto dañado, lo dulce le resulta amargo.
Cuando Marzo marcea, la vieja en el "jogarín" se mea.
Por San Miguel se cata la miel; quien no la catare, le amargare.
Maestre por maestre, seálo éste.
A los ojos que aman no les avergüenza mirar
El amigo ausente, como si fuese presente. Has de estimarlo y tenerlo en memoria.
Perdiendo aprendí; más vale lo que aprendí que lo que perdí.
A río revuelto, ganancia de pescadores.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
Parejo como las calles de León.
El mucho vino, no guarda secreto ni cumple palabra.
Haya marido, aunque sea de grano mijo.
Bien sabe el asno en que casa rebuzna.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
Dan darán, dicen las campanas.
Antes de conocer bien a un amigo conviene haber comido mucha sal con él
Cosechas de ajos y melones, cosechas de ilusiones.
A gran salto, gran quebranto.
La abeja, unas flores escoge y otras deja.
Detrás de las nubes, siempre brilla el sol.
Yo soy Duero, que todas las aguas bebo; si no es a Guadiana, que se va por tierra llana, y a Ebro, que no lo veo, y a Guadalquivir que nunca le vi.