Rincón por rincón, Alcañiz en Aragón.
Que el amor no imite las fuertes olas, numerosas pero efímeras; sea en cambio como el agua escondida bajo la arena: parece imposible encontrarla y se la encuentra
Paciencia y barajar.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
En dinero o en querer, mejor que mañana ayer.
Amor y vino, sin desatino.
El monte tiene ojo.
Nunca anochece donde se ama.
Amor trompetero, cuantas veo tantas quiero.
Bestia alegre, echada pace.
El azul es extraído del índigo y es más azul (fuerte) que él.
Amistad fundada en el vino dura como el vino; solo una noche
Cielo estrellado, tiempo variado.
Cada día trae su propio afán.
Hasta el "vivo" más ufano, cae a veces de marrano.
Al amor, como a una cerámica, cuando se rompe, aunque se reconstruya, se le conocen las cicatrices.
Amor de madre, que todo lo demás es aire.
Gaviota hacia tierra, marinero a la mierda.
Alábate, Juan, que si no te alabas no te alabarán.
O te aclimatas, o te aclimueres.
El tiempo todo lo amansa.
Al perro que tiene dinero se le llama señor perro.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
Amigo serás, pero a comer a tu casa.
Quien por malos caminos anda, malos abrojos halla.
Ocasión llegada presto agárrala.
Indio que mucho te ofrece, indio que nada merece.
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
Desdichas y caminos hacen amigos.
Agua trae en el cuerpo luna con cerco.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
De la mar, el salmón; de la tierra, el jamón.
Buen comienzo, agüero de buen término.
Al hombre honrado, todo lo cuesta caro.
Alaba solo a Dios, critícate sólo a ti mismo.
El que con niños se acuesta mojado amanece.
Del todo no muere el que deja por donde se le recuerde.
Enamorado y loco, lo uno es lo otro.
Amor de puta y vino de frasco, a la noche gustosos y a la mañana dan asco.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
El honor es como un largo camino sin retorno, como un perfume de olor inaccesible.
Las sueños, sueños son.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
El que lava la cabeza del asno, pierde el jabón, y el que predica en desierto pierde el sermón.
Llegada la ocasión, el más amigo, el más ladrón.
Hijo ajeno, candela en el seno.
Bebo poco y quiérolo bueno; una azumbre me dura un día entero.
El amor todo lo iguala.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
La ambición y la venganza siempre están hambrientas.