Luna al salir, colorada, pronto ventada.
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
Si la mar fuera vino, todo el mundo sería marino.
Cielo empedrado, viento o suelo mojado.
Abril y Mayo, la llave de todo el año.
En Abril aguas mil, coladas por un mandil; en Mayo, tres o cuatro, y ésas con buen barro.
Para volver a la buena senda, cualquier hora es buena.
De Abril y de la mujer, todo lo malo hay que temer.
El abad canta donde yanta.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
Al amor lo pintan ciego y con alas, ciego para no ver los obstáculos, con alas para salvarlos.
Cazador, mentidor.
El asno enamorado, muéstralo a coces y a bocados.
Lo que llena el ojo, llena el corazón.
No dejes que tus recuerdos pesen más que tus esperanzas.
Amor y guerra tienen batallas y sorpresas.
Juan de Aracema que no tenía palabra mala, ni obra buena.
A abril alabo, si no vuelve el rabo.
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
Quien con muchachos se acuesta, cagado amanece.
Mal ajeno, no cura mi duelo.
Me traen por la calle de la amargura.
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
El amo imprudente hace al mozo negligente.
Para prosperar, madrugar.
Navarro, ni de barro
Sé arrojado, pero no demasiado.
A enemigo que huye, puente de plata.
De sol de tarde, Dios te guarde.
Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa.
El pasado tiene más perfume que un bosquecillo de lilas en flor.
Febrero, corrusquero; Marzo, ventoso; Abril, lluvioso; Mayo, loro, cubierto de oro.
Por andar recosechando otras milpas, cosechan las tuyas.
Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
A la moza mala, la campana la llama, que a la buena, en casa la halla.
Acelgas bonitas, de día las pencas, de noche las ojitas.
Quien aprisa asa, quemado come.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
A bestia loca, recuero modorro.
Palabra suave llegar al alma sabe.
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
La barca pasa, la orilla queda
Enero mes torrendero.
los hombres son de oro y las mujeres de tela.
El placer y la alegría del hombre radica en aplastar al rebelde y conquistar al enemigo, en arrancarlo de raíz, y tomar de él todo lo que tiene
El burro cuando está alegre, rebuzna y pee.
Desde torre o azotea, bien se otea.
Pesar compartido, pronto es ido.
Amor es el verdadero precio del amor.
Sale Marzo y entra Abril, nubecitas a llorar y campitos a reír.