¿De Aranda, hijo un demonio, y lloras?.
Amigo traidor, una buena cuerda y colgado al sol.
El hombre es para el hombre un espejo.
Amor y guerra tienen batallas y sorpresas.
El rostro es el espejo del alma.
Niebla que amanece, levanta y no agarra, buen tiempo que no falla.
Aprovecha el tiempo, que vale cielo.
Al hombre harto, las cerezas le amargan.
A enemigo que huye, puente de plata.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
A bien obrar, bien pagar.
Acelgas bonitas, de día las pencas, de noche las ojitas.
Lo que de noche se hace a la mañana aparece.
Ausencia enemiga del amor, cuan lejos de ojos, tan lejos de corazón.
Ojos que bien se quieren, desde lejos se saludan.
Aguarraditas de Abril, unas ir y otras venir.
Cielo aborregado, suelo mojado.
No dejes que tus recuerdos pesen más que tus esperanzas.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Quien quiera prosperar, que empiece por madrugar.
Abril, aguas mil y todas caben en un barril.
Gota a gota, la mar se agota.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
Juan de Aracema que no tenía palabra mala, ni obra buena.
Abad y ballestero, mal para los moros.
Por mucho madrugar, aparecen las ojeras.
Si quieres que tus sueños se hagan realidad ¡despierta!.
Si tu beso tiene el ardor del sol, la rosa te dará todo su perfume
Tarde en casar y malcasar, son a la par.
Cielo empedrado a las veinticuatro horas mojado.
A un clavo ardiendo se agarra el que se está hundiendo.
Las palabras amables no cuestan nada pero valen mucho.
Alaba solo a Dios, critícate sólo a ti mismo.
El rico es superado por quien se levanta pronto por la mañana
Vivir juntos es endemoniarse juntos.
Palabra de cortesano, humo vano.
Dale más de lo que pueda regresar, y al amigo perderás.
Sin plumas y cacareando, como el gallo de Morón.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
Mucho ojo, que la vista erro.
Quien a dos amos sirve, siempre termina mal.
Antes de que acabes, no te alabes.
Mayo ventoso, año hermoso.
Si orar es de hermanos, rectificar es de humanos.
La cerda vistiendo seda, igual de marrana queda.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Pesar compartido, pronto es ido.
A la mañana los montes, y a la tarde las fontes.
Al comerte una fruta piensa en aquel que plantó el árbol.
Amor que del alma nace, al pie de la tumba muere.