El gandul es un cadáver con apetito.
A la dama más honesta, también le gusta la fiesta.
Entre la mujer y el gato, ni a cual irle de más ingrato.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
Una sonrisa no cuesta nada pero vale mucho.
Hay que dar para recibir.
Al que fortuna lo viste, fortuna le desnuda.
El que no aprende a sus años, sufre amargos desengaños.
Todo es todo, todo es nada, nada es todo, nada es nada.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
Gallina que al gallo espanta, córtale la garganta.
La mujer siempre es más lista que el hombre que la conquista.
Haz lo que haces.
Amigos pobres, amigos olvidados
Casa y potro, que lo haga otro.
Siempre hay dos versiones de una misma historia. Procura escuchar las dos.
El hipo, en el niño para vivir, en el viejo para morir.
Idealista de la intriga, que piensan con la barriga.
El día de San Matías, entra el sol por la umbría.
Buscar los tres pies al gato.
Cada cual es dueño de su miedo.
Más vale vieja conocida, que nueva con sida.
La paciencia en un momento de enojo evitará cien días de dolor.
Caja que tuvo alcanfor, quédale el olor.
Indio que quiere ser criollo, al hoyo.
Año de bellotas, nieve hasta las pelotas.
Ave de mucha pluma poco tiene que comer.
Quien mucho se baja, el culo enseña.
Dilatar la cura y pedir para la untura.
Para el peor rey, el mejor profeta. Para el peor pecado, el mejor mensaje.
Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.
Mejor precavido, que arrepentido.
Ando enamorado, y no tengo blanca ni cornado.
En casa de tu enemigo, la mujer ten por amigo.
El secreto de la vida no es hacer lo que quieras, sino querer lo que haces.
La alegría da miedo
La suerte es loca y a todos nos toca.
Mujer ventana, poco costura.
Las novedades son la sal de la vida.
Aunque el bien más se dilate como se alcance no es tarde.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
A capa vieja no dan oreja.
Ni boda sin canto, ni mortuorio sin llanto.
Quien trabaja con afán, pronto ganará su pan.
Al buen vino, buen tocino.
Casa que a viejo no sabe, poco vale.
La tontería se sitúa siempre en primera fila para ser vista. La inteligencia, por el contrario, se sitúa detrás para observar.
Repartamos así: para ti la Justicia y el favor para mí.
El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere.
Cantando y cantando, las penas se van aliviando.