Nunca dejes la certidumbre por la esperanza.
La que da beso da d'eso.
¡Sálvese el que pueda que la barca esta haciendo agua!
Pasar por alto el gran saco de los defectos propios y censurar el saquito de los defectos de otro.
Calla, haz, y con la tuya te saldras.
Quien bebe recio, apura media azumbre en el almuerzo; y si un poco se descuida, otra media en la comida.
Viejos los cerros y reverdecen
Decir pares, y salir nones, les ocurre a los mamones.
Más grande que el apetito, el ojo que mide el frito.
El que puede y no quiere, cuando él querrá no podrá.
El ingenio obvia dificultades,.
Igual me da estar arriba que abajo, si soy el que trabajo.
El momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.
A cada pajarillo agrada su nidillo.
Cada cual se cuelga lo que mata.
Quien hace leña en ruin lugar, a cuestas la ha de sacar.
La mejor hora de comer, para el rico, cuando quiere; para el pobre, cuando puede.
Cuando una puerta se cierra, otra suele abrir la fortuna.
Costar más el caldo que las albóndigas.
Oír como quien oye llover.
Si te pica un alacrán, encuentra una pala y vete a acostar.
Els lladres grans enforquen als petits.
A la mujer por lo que valga, no por lo que traiga.
El que trabaja, principia bien; el que ahorra acaba mejor.
Pa'trás como las del marrano.
A la mala costumbre, quebrarle la pierna.
Al que huye del trabajo, el trabajo le persigue.
El que apura su vida, apura su muerte.
Lo que se pierde en una casa, se gana en otra.
Bueno de asar, duro de pelar.
Mayo ermitaño, que comienzas con la Cruz y acabas en lo alto.
Conciencia ancha, la bolsa ensancha.
El abismo lleva al abismo
Barriga llena, aguanta trabajo.
Cuando no está preso lo andan buscando.
De morir hay mil modos; de nacer uno solo.
Trasnochar y madrugar no caben en un costal.
A cada santo le llega su día.
Moza que se asoma a la ventana a cada rato, quiere vender barato.
Haz buena harina y no toques bocina.
Te conozco, pajarito.
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
Si con el chocolate no te quieres quemar, déjaselo a otro paladear.
Quien está enamorado de las perlas se tira al mar
El que quiera de primera, que consulte su cartera.
Pasado el tranco, olvidado el santo.
Más mal hay en la aldehuela del que suena.
Hasta la reina, necesita de su vecina.
Donde hay pelo hay alegría.
Uno no esta vencido hasta que reconoce su derrota.