La mar que se parte, arroyos se hace.
Entre la verde y la madura, el hambre ayuda.
Dígale a x que me mande un poquito de teneteallá.
El cuidado y la diligencia atraen la suerte.
La zagala y el garzón, para en uno son.
Hacer de tripas corazón.
Madruga y verás, trabaja y habrás.
No aumentes tus riqueza por el que vive en pobreza.
De los nublados sale el sol y de las tormentas, la bonanza.
No es bueno huir en zancos.
Fe y verdad, en el cielo se sabrá.
Si guardo una ramita en mi corazón, el pájaro cantor vendrá hacia mí.
Cántaro roto para tiesto vale.
Hasta la belleza cansa.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
La naturaleza proveerá.
Una de cal y otra de arena, y la obra saldrá buena.
Entendimiento agudo pero sin grandeza lo pincha todo y nada mueve.
La temporada más conveniente para el haragán no llega nunca.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.
Si en lunes es Navidad, riquezas has de hallar.
Para morirse, siempre hay tiempo.
Para atrás ni para coger impulso.
Luego que has soltado una palabra, ésta te domina; pero mientras no la has soltado eres un domador.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
Agua trae en el cuerpo luna con cerco.
La felicidad consiste en compartir el propio placer con otra persona
La soga se rompe por lo más fino.
A ojo de buen cubero.
El pez grande en la mar se hace.
Como quitarle el poto a la jeringa.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
Alegrías y pesares, te vendrán sin que los buscares.
La oración de los rectos en su gozo.
Ya hecho el daño, todos lo hubiésemos evitado.
Jamás rico será el que lo de otro en lo suyo no meterá.
No importa cuantas veces hayas caído, lo importante es cuantas te puedas levantar.
Al pino por donde vino.
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
La cana engaña, el diente miente, pero la arruga, no cabe duda.
Muchas gotas que caen entre la taza y los labios.
La práctica hace al maestro.
A gran prisa, gran vagar.
Tabernero que bebe, termina donde no debe.
Lo mismo es hablarle a un muerto, que predicar a un desierto.
Quien sabe adular sabe calumniar.
Agua al higo, que ha llovido.
Pajarico que escucha el reclamo, escucha su daño.
Eso es como pedirle peras al olmo.