El que da porque le den, engañado debe ser.
Dales agua por el pie, antes que padezcan sed.
Cuando Dios amanece, para todos lo hace.
Alli se puede comer por una peseta.
Van al mismo mazo.
Mujer con toca, dos veces si.
Lo que ha de ser, va siendo.
Recibir es mala liga, que el que toma a dar se obliga.
Ahorrar no es solo guardar sino saber gastar.
De cielos abajo, cada uno come de su trabajo.
Gallina que cacarea, pierde el huevo.
Los frailes comienzan por donde los otros acaban y cesan.
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
¿A dónde vas a ir que más valgas?.
Más vale prevenir que tener que lamentar.
Hasta que el cuerpo aguante.
La mujer holgazana, solo el sábado se afana.
Si quieres convertirte en calígrafo: Escribe, escribe y escribe.
En la necesidad se conoce la amistad.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
Si quieres cruzar el río, tienes que mojarte los pies.
Madre, casarme quiero, que ya sé freír un huevo.
Los ojos se han hecho para ver, las manos para tocar.
Donde veas a todos cojear, debes a lo menos renquear.
Carnero, comer de caballero.
Si deseas ser feliz, tienes que desear ver a otros felices también.
La alegría intensa es cosa seria
Zamarra y chaquetón, iguales son.
El que regala, no vende; pero sorprende.
La más cómoda herramienta, al perezoso le asienta.
Con promesas no se cubre la mesa.
Si la mar fuera vino, todo el mundo sería marino.
Las cerezas con rabo, y si no en el árbol.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
Aborrece y serás aborrecido, quiere y serás querido.
Hacia ti acusas cuando murmuras.
Hurtar para dar a Dios, solo el deminio lo aconsejó.
Comida que escasea, bien se saborea.
Saber amar es mucho saber.
A la mujer, el hombre la ha de hacer.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
Para buena vida, orden y medida.
Ya que la montaña no viene a mí, iré yo a la montaña.
Las palabras se cogen, de quien las dice.
Saber mucho y decir tonterías, lo vemos todos los días.
Untado un dedo, untada toda la mano.
Abril, lluvias mil.
La suerte avanza a pasos de tortola y huye a pasos de gacela.
La fórmula del éxito es muy simple: haz tu mejor esfuerzo y acaso le agrade a la gente.
Es más puntual que un ingles.