Navegar contra el viento es perder el tiempo.
Si los tontos volaran, su número cubriría el sol.
El Abad de Bamba, lo que no puede comer, dalo por su alma.
Bebe caldo, vive en alto, anda caliente y vivirás largamente.
El que cuida la higuera, comerá de su fruto.
La suerte es de quien la tiene.
Recibir mal por bien, todos los días se ve.
Si Dios te da piedras, contruye un puente y golpéalo antes de pasar.
El hombre a los treinta, o vive o revienta.
Cabra que tira al monte, no hay cabrero que la guarde.
Dar carne al lobo.
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta.
Nunca mejor está el árbol que en la tierra donde se cría.
Fácil es criticar y difícil obrar.
Los tropezones enseñan a levantar los dedos.
La vara del carro hacia el sur y la rodada hacia el norte.
Abril, uno bueno entre mil.
Ávila, santos y cantos.
Sal derramada, quimera armada.
Vamos arando dijo la mosca sentada arriba de los cachos del buey.
Revuélcate guarro, que San Martín está cercano.
Si necesitas una mano, la encontrarás al final de tu brazo.
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
Al buen amar, nunca le falta que dar.
Ira de dos que se aman, en abrazos para.
De tu casa a la ajena, con la barriga llena.
Quien cede el paso ensancha el camino.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.
Al albéitar, no le duele la carne de la bestia.
En Abril, aguas mil.
Desayunar como rey, almorzar como príncipe, y cenar como mendigo.
Ave de mucha pluma poco tiene que comer.
Todas las horas hieren. La última mata.
Lo que abunda no daña.
Ser amable es ser invencible.
Ayatola no me toques la pirola.
Da un dátil al pobre y disfrutarás de su verdadero sabor
Algunos tan tiesos mean, que las paredes agujerean.
Ajo, agua y resina; a joderse, aguantarse y a resiganrse.
La libertad es una alhaja que con ningún dinero se paga.
A fin de que seas mejor, purifícate todos los días.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
A la ocasión la pintan calva.
A buen adquiridor, buen expendedor.
Alábate, asno, que te crece el rabo.
Hermano ayuda y cuñado acuña.
Para roer, la cabra, y para el colchón, la lana.
El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.