Con la paciencia llega la comprensión.Con la comprensión llega el conocimiento.Con el conocimiento llega el poder.
Jugar a las cartas vistas.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
Un maravedí sobre otro llegan a comprar potro.
Antes doblar que quebrar.
Una palabra deja caer una casa.
El que con su desgracia se conforma, su dicha se forma.
Dios encuentra un ramo bajo para el pájaro que no puede volar
Cuando te sople bien el viento, aprovéchalo.
Paloma que vuela . . . a la cazuela.
Por San Mateo, la vendimia arreo.
La esperanza mantiene.
Muchos a dispoñer, ningún a cumprir.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Ayudar al pobre es caridad; ayudar al rico, adular.
Fingir no es mentir.
Rebuznos de asno no llegan al cielo.
Hacer callar es saber mandar.
Que dulce queda la mano al que da.
Más se logra con amor que con dolor.
Cerco en la luna, agua en la laguna.
El burro busca al otro burro para rascarse.
Para abril, de un grano salen mil.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
El que a los veinte no es valiente, a los treinta no es casado, y a los cuarenta no es rico, es gallo que clavó el pico.
Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa.
Malo es no podar pero peor es desmochar.
Más fácil es defenderse de una lanza arrojada a plena vista que de una flecha disparada desde la sombra.
A quien gana buscaras, que quien pierde, él volverá.
Montado sobre un tigre, difícilmente se puede bajar.
Hasta el "vivo" más ufano, cae a veces de marrano.
A los enemigos bárreles el camino.
El vino abre el camino.
Alabate pollo, que mañana te guisan.
Lo que cada uno vale, a la cara le sale.
Hijas, el que pleitea no logra canas ni quijadas sanas.
De lo que te sobre da tu parte al pobre.
Hablando la gente se entiende.
Quien quiera saber, que compre un viejo.
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
El labrador tiene que sembrar para recolectar.
Comer a dos carrillos, como monja boba.
Ninguno se alabe de hacer lo que no sabe.
El que fía o promete, en deudas se mete.
No te esfuerces por obtener un exceso, cuando tienes cubiertas las necesidades.
Durar menos que un caramelo a la puerta de una escuela.
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
Añorar el pasado es correr tras el viento.
Para pelear se necesitan dos.
Recibido ya el daño, a tapar el caño.