Reza, pero no dejes de remar hacia la orilla.
Haber muchos cocos por pelar.
Moza que mucho va a la fuente, anda en bocas de la gente.
La fortuna menos la encuentra quien más la busca.
Tener miedo es de prudentes; saberlo vencer, es de Valiente.
Niebla que amanece, levanta y no agarra, buen tiempo que no falla.
Tanto nadar para morir en la orilla.
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
Irse a chitos.
Quien cerca halla, cerca calla.
No ser escaparate de nadie.
Para que el botón sea cabal, hay que medirle el ojal.
Solo se puede competir en felicidad con los dioses cuando se posee pan y agua
Al comer, al tajadero, al cargar, al cabestrero.
La madurez solo se vive una vez.
A quien te quiere merendar, almuérzatelo.
Con pan y vino, se anda el camino.
Al son que me tocan bailo.
Dale al tonto una cuerda, y ahorcarse ha con ella.
Cuando apunte la hoja, siembra la panoja.
Antes queda dispuesta una embarcación que una mujer que se dispone a salir.
Volver a inventar la rueda.
Que cada cual se rasque con sus uñas.
Buscando lo que no se encuentra, se encuentra lo que no se busca.
La suerte es de los audaces.
Andar con pies de plomo.
Cada cual a su manera, se combate la piojera.
Agrandado como alpargata de pichi.
Lo que se hace de noche sale de día.
Es mejor viajar lleno de esperanza que llegar.
Agua coge con harnero, quien se cree de ligero.
Para los hombres de mar, antes que letras nadar.
Malo es errar, pero peor es perseverar.
La mejor felicidad, es la conformidad.
Oir cantar el gallo y no saber en que gallinero.
Asno que entra en dehesa ajena, volverá cargado de caleña.
A lo hecho, pecho.
El que tenga la cola de zacate, que no se acerque a la lumbre.
Quien picha lejos y pede fuerte no tiene miedo a la muerte.
El Abad debe cantar, y el acólito acompañar.
Pedir con el puño en alto, no es súplica sino asalto.
Hasta el más capón se los hecha al hombro.
Quien pretende lo que no merece, vive en trabajo y en él fenece.
En dinero o en querer, mejor que mañana ayer.
Dar y tejer es buen saber.
¡Qué cosa linda sería hurtar, si fuera por los cintos que colgaran!
Ir por los extremos no es de discretos.
No des el grito de triunfo antes de salir del bosque.
No puede el hombre huir la fortuna que le ha de venir.