Huir ciando es menester, con honra se puede hacer.
A mejor cazador se le va la paloma.
Para comer y cagar, solo hace falta empezar.
La esperanza es lo último que se pierde.
A las veces, do cazar pensamos, cazados quedamos.
Dar a la tierra el grano, para que retorne la mazorca.
La razón y el agua hasta donde dan.
Cuando encuentres algo, mira allí de nuevo.
El que no arriesga no gana.
Detenerse después de probar un poco algo.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
Comprar y luego pagar, provecho y honra ganarás.
El que quiere subir inventa la escalera.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
El que pestañea pierde.
Comer uva y cagar racimo.
A ave de paso, cañazo.
Para coger peces, hay que mojarse el culo.
Hablando nos entendemos.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
El que todo lo quiere vender, presto quiere acabar.
En tiempo de campaña, apaña.
Ya que uno dé campanada, que suene y que sea sonada.
Haz lo que debes y dejar venir el resultado.
Ir y no volver, es como querer y no poder.
Dando y tomando, no cabe engaño.
Disparar otra flecha para encontrar la anterior
Cerca del rey, cerca del cadalso.
Otra de esas y me subo el cierre.[relevancia dudosa]
Jugar y perder bien puede suceder.
A los audaces la fortuna les ayuda.
Una palabra al oído se oye de lejos.
A bien obrar, bien pagar.
Tres fanegas bien labradas dan más que siete arañadas.
Chica es la aguja, y se halla si bien se busca.
Se necesita viajar mucho hasta que el hombre crudo alcanza su madurez.
El que está debajo del peral, coge la mejor pera.
El que quiera coger miel, que cate por San Miguel; el que quiera coger cera, que cate por las Candelas.
El que quiera ser líder debe ser puente.
Hacerse el tigre, para que no se lo coman los gatos.
Vale más saber que tener.
Enviar desde la lejanía a mil li plumas de ganso, por liviano que sea el regalo, encierra afecto profundo.
No hay que buscar al ahogado rió arriba.
Hablar por la boca del ganso.
Irse bestia y volver más, muchas veces lo verás.
No hay plazo que no llega, por largo que sea.
Al cuerdo o al hábil, todo le es fácil.
El mejor premio es merecerlo.
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
Caérsele a uno los palos del sombrajo.