En el andar y en el beber se conoce a la mujer.
Salir junto con pegado.
Nada sacar y mucho meter, receta segura para crecer.
O te aclimatas, o te aclimueres.
Amar a todos, confiar en nadie.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
El que tiene sed, busca agua.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
Hacienda en dos aldeas, pan en dos talegas.
La práctica perfecciona.
A la moza y a la parra, álzala la falda.
Al saber lo llaman suerte.
A jugar y perder, pagar y callar.
Bocadito regular, que se pueda rodear.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Mejor es no comenzar, lo que no se puede acabar.
Más vale dar que la carga llevar.
Bueno es dar, y sin embargo, no conviene ser muy largo.
Hacer que hacemos, y no hacemos nada.
Tener el juego trancado.
Quien quiera prosperar, que empiece por madrugar.
Levantando la enjalma, es que se ve la matadura.
A la prima, se le arrima.
Hablar a calzón "quitao".
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
La que de alto hila, el huso la cae y el culo la pía.
Al mal año, tarria de seda.
No se cava con el mango de la azada, pero el mango da a cavar.
De un mal pagador, consigue lo que puedas.
Favorecer, es por norma perder.
En gran río, gran pez, más ahógase alguna vez.
El que trae , lleva.
Mucho apretar, listo aflojar.
Dale más de lo que pueda regresar, y al amigo perderás.
Dan el ala para comerse la pechuga.
El que come y canta, pronto se atraganta.
El cebo es el que engaña, no la caña.
Más vale que sobre que no que falte.
Cada paso que da el zorro le acerca más a la peletería.
Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
Bien se sabe atrever quien nada tiene que aprender.
En el horizonte de las tierras bajas un altozano parece una montaña
Comprar de ahorcado y vender a desposado.
Más vale tarde que nunca.
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
Cagar por la mañana y abundante, alarga la vida de cualquier tunante.
Hablar de la mar, y en ella no entrar.
El cebo es el que engaña, que no el pescador ni la caña.