No se llame señor quien en Tierra de Campos no tenga un terrón.
Quien va a la feria, lo cuenta a su manera.
No hay mejor amigo ni pariente que uno mismo
Desbarata hasta un balín.
Yernos y nueras, en las afueras.
Aún queda el rabo por desollar.
Una visita larga, ¿a quien no carga?.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
Viuda que no se consuela, será por pobre o por fea.
Manda, manda, Pedro y anda.
Ten tu arca bien cerrada, y la llave ben garda.
No hay madre como la de uno mismo.
Chapucero es el barbero que deja rasposo el cuero.
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
A lo bobo, a lo bobo en todo me meto y de todo como.
Estar armado hasta los dientes
Tabaco, vino y mujer, echan al hombre a perder.
La hija buena vuelve a casa, aún cuando sea parida.
La que ha de pescar marido, lo saca de la tinaja.
Fontanero remilgoso, fontanero sin reposo.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
Olla con gallina, la mejor medicina.
El buen garbanzo y el buen ladrón de Fuentesauco son.
Al que le venga el guante que se lo calce.
Son muchos los hijos del muerto.
Sabiduría de pobre hombre, hermosura de puta y fuerza de ganapán, nada val.
Tan sano es el trabajo, como en la sopa el ajo.
Cagar por la mañana y abundante, alarga la vida de cualquier tunante.
La gente agradecida es gente bien nacida.
El plato de la mesa ajena se antoja más que el propio.
Deja que el buey mee que descansa.
Un oportuno ?NO? es mejor que un apresurado ?Sí?.
Hay que amarrar el tamal.
Vida sin amigos, muerte sin testigos.
En casa del pobre, ni vino ni odre.
Un barbudo, un cano, un licenciado, si no nieva el invierno se ha acabado
No hay majadero que no muera en su oficio.
No hay mejor vecina que tu cocina.
Hasta la muerte, anda con pie fuerte.
El uso hace diestro, y la destreza maestro.
El que se fue y regreso, su nido ocupado hallo.
Allegó el mezquino y no supo para quién lo hizo.
A casa de tu hermana, una vez a la semana.
Adorar al santo por la peana.
Al mal trabajador no le viene bien ningún azadón.
A buen árbol te arrimas, buena sombra te cobija.
Carnero, hijo de oveja, no yerra quien a los suyos semeja.
El llanero es el sincero, y del serrano ni la mano.
Dios le da pañuelo a quien no sabe limpiarse.
Hay algo más en ello que un arenque vacío