Donde no hay boticarios ni médicos, los hombres se mueren de viejos.
Al que Cristo se la de, San Pedro se la bendiga.
El que mal se maneja, despacio padece.
Buenas cuentas, conservan amistades.
El que siembra maíz, que se coma su pinole.
Escoba nueva, barre bien.
Un ruin ido, otro venido.
Le dijo la sartén al cazo.
Tantos días pasan de enero, tantos ajos pierde el ajero.
Siete le daban al tocho, y el quería ocho.
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
Casarás y amansarás.
Cortesías engendran cortesías.
En tiempo de verano, el capote con su amo.
La buena mujer, con sus manos edifica su casa.
El más cuerdo, más callado.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Me cayó como patada en la guata.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
Casar, casar: bueno es de mentar y malo de llevar.
No hay boda sin doña Toda.
Quitame de ahí es paja. (Se realizaba en la recolección, para molestar a alguien colocando una paja en su hombro para provocar una pelea).
A los treinta doncellez, muy rara vez.
Machete cuto, estáte en tu vaina que nada te pasará.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Queda sin compañeros el hombre exigente hasta en los últimos detalles.
Camarón que se duerme, se lo comen los peces.
El que no tiene hijos los mata a palos.
Chatunguilla, desenvuelta y graciosilla.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
Enero mes de frío, nieve y puchero.
El agradecido no olvida el bien recibido.
Que nadie le diga lo que tiene que hacer a alguien que ya ha decidido cuál debe ser su destino.
Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
Remienda paño y pasarás año.
Al buen segador, nunca se le olvida la hoz.
Tenés cola que te machuquen.
Los jóvenes van por grupos, los adultos por parejas y los viejos van solos.
Quien a mi casa no va, de la suya me echa.
No te ensañes con el vencido, pues puedes correr su suerte.
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
Cierra tu puerta y alaba a tus vecinos.
El caballo que mucho anda, nunca falta quien le bata.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
La hija paridera, y la madre, cobertera.
Detrás del mostrador no conozco al amigo, sino al comprador.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
Juez que admite regalos, llevarlo a palo.
Cuanto más sucia es la criada, más gorda está el ama.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.