Gorgojo, más chico que un piojo; así de chiquito produce enojo
Qué pacaya te echaste encima!
Madurar viche.
Al amigo con su vicio.
Además de cornudos, apaleados.
Buitres y milanos, primos hermanos.
Cuarentón y solterón... ¡que suerte tienes cabrón!.
El pez grande se come al chico.
La pisada del amo, el mejor abono.
Hacienda en dos aldeas, pan en dos talegas.
Que se calle Doña Chepa, y mejor que hable quien lo sepa.
Alcalde de aldea, yo no lo sea.
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
No todos los viejos son sabios, ni todos los sabios son viejos.
Al molino y a la esposa, siempre le falta alguna cosa.
El buen nabo, por Santiago tiene cabo.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
Santo que mea, maldito sea.
El que no tiene hijos, los educa bien.
Un hombre puede lo que sabe
Cuando joven, de ilusiones; cuando viejo, de recuerdos.
Panza llena, quita pena.
El hijo que quieras más, ése se te irá en graz.
A palabras necias, bofetones.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
Monjas y frailes, putas y pajes, todos vienen de los grandes linajes.
La viuda con otro amor, muy pronto se consuela.
A quien de bueno viene, por bueno se le tiene.
Los amigos de los buenos tiempos son como los gatos callejeros
Quien murmura del ausente, a un muerto teme.
El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.
Juanes y burros, en cada casa suele haber uno.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
Quien abono echa, tendrá buena cosecha.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
El buen vecino, arregla el camino.
Grano a grano la gallina llena el buche.
Lluvia y sol, casamiento de vieja.
Ve a menudo a casa de tu amigo, porque la maleza puede borrar el camino.
El que más madrugo, un talego se encontró.
A un burro le hacían alcalde, y no lo agradecía.
Vamos arando dijo la mosca, sobre lo cachos del buey. Siempre uno trabajo mas que otro.
Esposa hermosa te obliga a montar guardia
Cuando viejo el perro es, la zorra se mea en él.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
El amigo ausente, como si fuese presente. Has de estimarlo y tenerlo en memoria.
En mi casa, yo me soy rey y yo me soy Papa.
El que es sabio nunca enceguece.
¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres?