Pueblo chiquito, campana grande.
A lo hecho, pecho.
Al que le van a dar le guardan y si esta frio se lo calientan
Muerto que no hace ruido, mayores son las súas penas.
Al buen amigo, dale tu pan y dale tu vino.
Los hijos de mis hijas, mis nietos serán; los hijos de mis hijos, en duda estarán.
Más corre un caballo viejo que un burro nuevo.
Andallo, mi vida, andallo, quien no puede a pie, que vaya a caballo.
A cabo de cien años, marido, soy zarco o calvo.
La gente mala se muere de vejez.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
Abrojos, abren ojos.
Al pan, pan. Al vino, vino.
Hablar a calzón "quitao".
El agraviado, nunca desmemoriado.
Dios nos libre de un ya está hecho.
Teta de noviciado.
A ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Cuando el vil enriquece, no conoce hermano ni pariente.
Cada ollero alaba su puchero.
Lo nuevo guarda lo viejo.
Burlas pesadas, ni para viejas ni para casadas.
Corrido va el abad por el cañaveral.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
Burro empinado, por hombres es contado.
Juventud, calor y brío; vejez, tembladera y frío.
Un buen mozo y un abad no pueden cargar a un asno contra su voluntad.
¿Quien es tu hermano?. El vecino más cercano.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
No hagas bien por el concejo, ni compres burro viejo.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
Comida de aldeanos, sin manteles, pero mucho y sano.
Ocasión que se pasó, pájaro que voló.
A cada lechón le llega su noche buena.
Estáse la vieja muriendo y está aprendiendo.
El maestro Quiñones, que no sabe para él, y ya quiere dar lecciones.
En soledad y recuerdo, consuelo es "Manuela Izquierdo".
A fullería, cordobesías.
A gran culpa, suave comprensión.
A ojo de buen cubero.
Compra de quién heredó, que barato te lo dará, pues regalado lo recibió.
Adoba tu paño y pasarás tu año.
Hijos criados, duelos doblados; y casados, redoblados.
Puta la madre, puta la hija y puta la manta que las cobija.
De tus hijos solo esperes lo que con tu padre hicieres.
Abeja muerta, ni miel, ni cera.
A la que a su marido encornuda, señor y tú la ayuda.
El que apurado vive, apurado muere.
Hombre valiente no muere de viejo.