Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
Zapateros; los lunes borrachos y los demás días embusteros.
Juicios tengas, y los ganes.
Ni con cada mal al físico, ni con cada pleito al letrado, ni con cada sed al jarro.
En gustos y colores, no discuten los doctores.
Putas y frailes andan a pares.
Récipes de médicos, opiniones de abogados, sandeces de mujeres y etcéteras de escribanos, son cuatro cosas que doy al diablo.
Asno, juez y nuez, a golpes dan sus frutos.
Donde hay leyes, hay trampas.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
En pleitos de hermanos, no metas las manos.
Obispos y Abriles, los más son ruines.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
Abriles y condes, los más traidores.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
A sordos y ciegos hace testigos el dinero.
Ya no hay fiadores: matáronlos los malos pagadores.
Justicia, dios la conserve; pero de ella nos preserve.
De sabios es variar de opinión.
El juez injusto, colgado de un saúco.
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
La ley es como la tela de araña, atrapa los bichos chicos y deja pasar a los grandes.
Rectificar es de sabios.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
A siervos y a reyes, da Dios unas mismas leyes.
El cliente siempre tiene la razón.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Quien sabe adular sabe calumniar.
Quien da consejo no pedido, se expone a perder el consejo y el amigo.
Cada agujetero alaba sus agujetas.
No te de Dios pleitos, aunque tengas derecho.
Ya que lo tenía concertado, estorbómelo el verdugado.
Bahabón, en cada casa un ladrón, en la del alcalde dos, y en la del alguacil, hasta el candil.
"La virtud en su justo medio", dice el diablo, poniéndose entre los dos magistrados.
Un buen mozo y un abad no pueden cargar a un asno contra su voluntad.
En negocios de mucho tomo, ándate con pies de plomo.
Quien a dos amos sirve, siempre termina mal.
Comprar de ahorcado y vender a desposado.
Casado delgado y fraile tripón, ambos cumplen su obligación.
Callen barbas y hablen cartas.
Médico y confesor, cuanto más tarde mejor.
No invoques derecho humano, si violas los de tu hermano.
Quién defiende su tiempo, defiende su dinero.
El trabajo es la ley y a todos agita.
De dos que pleitan, otros se aprovechan.
El que hace la ley, hace la trampa.
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.
Casarás y amansarás.
Ladrones roban millones, y son grandes señorones.