Andar y callar, eso es negociar.
La hacienda, el dueño la atienda.
Pajes; mozos y era Perico solo.
El aceite es: armero, relojero y curandero.
El que huye, obedece.
Quien por su gusto padece, que vaya al infierno a quejarse.
Mejor solo que mal acompañao.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo.
Cuando el guardián juega a los naipes, ¿qué harán los frailes?.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
El Abad de Bamba, lo que no puede comer, dalo por su alma.
Por unos pierden otros.
Amistad quebrada, siempre mal lanada.
La unión hace fuerza.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
El que a otro quitó la vida, la suya juzga perdida.
Un apóstol en el cielo y un escribano en el suelo.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
Cada maestrito tiene su librito.
Las deudas desaparecen tras la muerte del acreedor.
Cuídate del perro que no ladra y del agua mansa.
Los frutos más hermosos los da el árbol más viejo Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
Ya los perros buscan sombra.
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
Miente tu por mi, y yo jurare por ti.
Debe y paga cuanto alcances, pero cuida tus balances.
Pa' bruto no hay que estudiar.
El que busca, encuentra.
Del uso viene el abuso.
Hijas, el que pleitea no logra canas ni quijadas sanas.
Los celos son malos consejeros.
Quien hijos tiene, razón es que allegue.
No todo el que lleva zamarra es pastor.
Buen cazador, mal labrador.
En España, amigos de hoy, enemigos de mañana.
¿Usted qué come que adivina?
Hacer más daño, que un buey por un tejado.
Al loco y al fraile, aire.
Para amigo, cualquiera; para enemigo, quien quiera.
¿Qué hacéis, mosquitos?. Aramos, porque sobre el buey que ara andamos.
Hay ayudas que son lavativas.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.
Para adquirir el derecho a desnudar a las mujeres, hay que empezar por pagarles los vestidos.
Hablar más que lora mojada.
Al perro que tiene dinero se le llama señor perro.
Amor de puta y convite de mesonero, siempre cuesta dinero.
Nadie yerra por callar y hablando mucho, mucho se suele errar.