Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
Tenga yo salud, y dinero quien lo quisiere.
Antes encontrarás burro con cuernos que amigo perfecto.
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
Con el amigo come y bebe pero no hagas negocios
Con buen vecino, casarás tu hija y venderás tu vino.
Cada uno como pueda se explique, y se rasque donde le pique.
Pulgas tiene la viuda, busque quien se las sacuda.
La oveja y la abeja, por Abril sueltan la pelleja.
En el peligro se conoce al amigo.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
Quien lee y escribe no pide pan.
Chico llorón, boca abajo y bofetón.
El que a los veinte no es valiente, a los treinta no es casado, y a los cuarenta no es rico, es gallo que clavó el pico.
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
Volverse la albarda a la barriga.
Los tres enemigos del hombre: suegra, cuñada y mujer.
Abre el ojo, y te ahorrarás enojos.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
A buen servicio, mal galardón.
Echar por el atajo no siempre ahorra trabajo.
Hijo fuiste, padre serás, como lo hiciste así te harán.
La ocasión asirla por el guedejón.
Hablar bien y hacer bien terminan con la misma letra; hablar bien es bueno, pero hacer bien es mejor.
Lo de balde es caro.
Capa de pecadores es la noche, señores.
En esta feria has de ser o mercancía o mercader.
Da y ten, y harás bien.
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
Enamorado y loco, lo uno es lo otro.
A cada ollaza su coberteraza.
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
La mujer es gente en la letrina.
El can en Agosto, a su amo, vuelve el rostro.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
Sobre mojado, llueve.
Consejos vendo y para mí no tengo.
A casa del amigo rico, irás siendo requerido, y a casa del necesitado, irás sin ser llamado.
A quien te engañó una vez, jamás le has de creer.
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
Al tiempo del higo, no hay amigo.
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
Juglar que mucho canta, poco yanta.
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.
Mejor es un hombre cuya charla permanece en su vientre, que el que la prefiere de manera injuriosa.
No hay cosa que fin no tenga, a la corta o a la luenga.
Cada cual es rey en su casa.