Caga el cura, caga el Papa, y de cagar, nadie se escapa.
Quien bien te hará, o se te irá o se te morirá.
Vive y deja vivir.
El que no arriesga, no pasa el río.
Lo que vas a gastar en el adivino, mejor gástatelo en vino.
Boda en mayo ¡Qué fallo!
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
Para ganar, forzoso es trabajar.
El casado en su casa, y el muerto en la mortaja.
Hasta el "vivo" más ufano, cae a veces de marrano.
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
No hay albarda que le quede bien.
Nadie entre en el bien sino mirando cómo ha de salir de él.
El que a la bodega va y no bebe, burro va y burro viene.
Consejos vendo y para mí no tengo.
Mano de santo cura como por encanto.
Cuando te convida el tabernero, te convida con tu dinero.
Cuando el tabernero vende la bota, o sabe a la pez o esta rota.
Más vale ser un rico labrador que un marqués pobretón.
El que parte y comparte, se queda con la mejor parte.
A gordo mendigo pocos dan zatico.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
A heredad vieja, heredero nuevo.
Tanto pedo para cagar aguado.
La necesidad hace maestros.
Casada que va a fiestas, cuernos en cestas.
Bolsillo lleno no tiene dueño.
Recibido ya el daño, a tapar el caño.
Al hombre bueno, no le busquen abolengo.
Con mala persona el remedio es mucha tierra en medio.
Alábate pollo, que mañana te guisan Alábate, asno, que te crece el rabo.
Ligero como el ave de San Lucas.
Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto.
La oveja y la abeja, por Abril sueltan la pelleja.
La que no baile, de la boda se marche.
Cosa que mal no puede hacer, no puede hacer bien.
Quien busca encuentra, aunque otra cosa sea.
Ya que no eres casto, sé cauto.
A quien de bailar tiene gana, poco son le basta.
Borrachez de agua, nunca se acaba.
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
El mochuelo le dijo al gorrión, que tenía un cabezón.
No ha nacido aún quien cuide lo ajeno.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
Dios hace lo que quiere, y el hombre, lo que puede.
Boca que no habla, Dios no la oye.
La verdad al censurado, siempre causa desagrado.
Cada uno como pueda se explique, y se rasque donde le pique.
El mal oficial le echa la culpa a la herramienta.
El buey tira del arado, más no de su agrado.