Dinero guardado, barco amarrado.
A casa del cura, ni por lumbre vas segura.
Burro empinado, por hombres es contado.
Presidente bueno, como abuelo en putrefacción.
Dar en el clavo.
La verdad adorna la boca de quien la dice.
El que nada debe nada teme.
El diablo está en los detalles.
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
Hablar con lengua de plata.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
Al amigo que es vicioso, tratarlo poco.
El que bien te quiere te hará llorar.
Acabándose el dinero, se termina la amistad.
Quien más tiene, menos suelta.
Que este dedo no sepa lo que hace su compañero.
Sé justo con todos, pero no confíes en todos.
Al hombre inocente, Dios le endereza la simiente.
Guárdate del enemigo que llevas en ti y contigo.
Agua que no has de beber, déjala correr.
Hombre sin vicio ninguno, escondido tendrá alguno.
Codicia mala, el saco rompe.
Con cuatro que obedezcan, uno que mande.
El que ha naufragado teme a la mar aún calmada.
Quien dice la verdad, cobra odio.
Si prestas, o pierdes el dinero o ganas un enemigo.
El que con cojos anda se llama bastón.
Pobre pero honrado.
A veces, el flaco derriba al fuerte.
¿Quien me llama puta sino quien me ayuda?.
Haga lo que dice su profesor pero no el qué él hace.
Hacer el agosto.
Más vale despedirse que ser despedido.
Si quieres tener dinero, quédate siempre soltero.
La amante ama un día, la madre toda la vida.
Más vale pedir perdón que pedir permiso.
A quien a buen culo se arrima, buenas hostias le propinan.
Al sonar el pedo, solo queda un rostro serio.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
El que de nada sabe, de todo se unta.
Burla con daño, no cumple el año.
Cuenta errada, sea enmendada.
Yo comienzo por hacer la guerra. Ya se encargarán los políticos de demostrar que era justa.
Hasta el mejor peluquero, te puede rayar el cuero.
El que evita la tentación, evita el pecado.
Quien bien quiere, tarde olvida.
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
Aprovéchate Matías, que no es de todos los días.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.