Gente de navaja, poco trabaja.
En todo el mundo entero, llaman señor a quien tiene dinero.
Saber es poder.
Bailar sin son, o es gran fuerza o es gran afición.
Tras cornudo, apaleado, y mándale bailar.
A beber me atrevo, porque a nadie debo y de lo mío bebo.
Quien roba poco es ratero; y quien mucho, financiero.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
La mujer casada y honrada, la pierna quebrada.
El daño hecho no tiene remedio.
A la mujer casada, el marido le basta.
Moza casada con un viejo, mal parejo; mozo casado con una vieja, mala pareja.
Hacer callar es saber mandar.
Boticario que equivoca el tarro, manda al enfermo a mascar barro.
Un amigo es aquel que conoce todos tus defectos, y que a pesar de ello te quiere.
Desbarata hasta un balín.
No es el que más grita el que tiene más razón.
No vence, quien es valiente, si peca por imprudente.
El que al amigo desea gran prosperidad, desea se deshaga la amistad.
Buen corazón quebranta mala ventura.
Ya no hay fiadores: matáronlos los malos pagadores.
Me fui a confesar con un padre capuchino, y me puso de penitencia que me casara contigo.
Al que dice la verdad le ahorcan.
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
Como el gazapo, que huyendo del perro dio en el lazo.
Quien fía su mujer a un amigo, en la frente le saldrá el castigo.
El que va a hacer mal, ya va herido, dice el refrán.
Un amigo es un peso en el bolsillo.
Casamiento y señorío, ni quieren fuerza ni quieren brío.
En las decisiones políticas el calor es inversamente proporcional a la doctrina
Allá van leyes, donde quieren reyes.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
Favorecer, es por norma perder.
Amigo traidorcillo, más hiere que un cuchillo.
Ni amigo jugador, ni tahúr mal bebedor.
El que está en la aceña, muele; que el otro va y viene.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
Acuérdate, suegra, que fuiste nuera.
Quien guarda bien su dinero, no peca por cicatero.
Líbrame Dios del agua brava, que de la mansa me cuido yo.
El buen nabo, por Santiago tiene cabo.
Es hombre honrado el que es todo lo que hay que ser para no morir ahorcado.
Abrazo de ciego, golpe seguro.
Amistad quebrada, siempre mal lanada.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
Quien te aconseja comparte tu deuda
No hay predicador más persuasivo que San Ejemplo.
El que pretenda agradar a todos en lo que hace, se incomodará y no contentará a nadie.
El ignorante a todos reprende y habla más de lo que menos entiende.
Antes de que te cases, mira lo que haces, que no es mal que así desates.