Al amo que honra, el criado bien le sirve.
Hay cabalgadura que le viene grande su herradura.
Alcalde de monterilla, ¡ay de aquel que por su acera pilla!.
Al amigo y al caballo no apretallo.
Prudente espera es mejor que cometer un error.
Se pilla al mentiroso, antes que al cojo.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
Quien mal casa, tarde enviuda.
Quien habla de lo que no debe, escucha lo que no quiere.
Al principio y al fin, Abril suele ser vil.
Rey nuevo, ley nueva.
En casa como porquero, y en la calle, caballero.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
Llanto de viuda, presto se enjuga.
Dios era bueno para negociante.
Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
Las disputas dejan a la verdad en el medio y a las partes de un lado y otro.
Quien hace mal, aborrece la claridad.
Date tono Mariquita, que un aguador te solicita.
El mozo bien criado no habla sino cuando es preguntado.
Hacerse de la vista gorda.
Quien miente, pronto se arrepiente.
Al loco y al aire, darles calle.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
Dame aficionado al juego y yo te daré borracho y mujeriego.
De dos que pleitan, otros se aprovechan.
Donde hay duda hay libertad.
Fraile que fue soldado, sale más acertado.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Quien el incendio busca o se quema o se chamusca.
Por el alabado dejé el conocido y vime arrepentido.
El amigo, lo escojo yo, el pariente, no.
Hombre bien vestido, nunca mal parecido.
Criado murmurador, es cuchillo del señor.
A traidor, traidor y medio.
El sabio calla, el tonto otorga.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
El fraile se muda, el mozo se casa, el casado se cansa y se va a su casa, el clérigo dura.
Al higo por amigo
Frente al ahorcado, no se mencione lazo.
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.
Muchachada que quiere ser casada, difícil es ser gardada.
Esposa mojada, esposa afortunada
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
El casado, casa quiere y costal para la plaza.
Estudiante memorista, pozo a simple vista.
...es de los que tiran la piedra y esconden la mano.
Árame bien, que yo te lo pagaré mucho y bien.
Hombre ocioso, hombre peligroso.