Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
A clérigo hecho fraile, no le fíes tu comadre.
De casa del abad, comer y llevar.
A maestro de espada, aprendiz de pistola.
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.
De la boca del ladrón, todos lo son.
Al que no admite consejo no se le puede ayudar.
A consejo ido, consejo venido.
Cuando alguien te hace un daño, búscalo en tu lista de los más favorecidos.
El que evita la ocasión, evita al ladrón.
Con el engañador, se tú mentidor.
Cerrar el arca ya hecho el robo, es precaución de bobo.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
Daño merecido, no agravia.
Las leyes implanta, quien más las quebranta.
Averiguelo, Vargas.
Amigo que quiere mi capa es ladrón de solapa.
Ningún pescador de caña ni molinero de viento, necesita un escribano para hacer testamento.
Artero, artero, más non buen caballero.
Confía tus secretos a un amigo y te tendrá cogido por el cuello
De pregonero a verdugo, mirad como subo.
El canalla es el que hace el agravio, no el que lo soporta.
Los enemigos del casado son tres: la moda, el modista y la mujer.
Amigo tarambana, el que lo pierde, gana.
Ningún ladron quiere ser robado.
Juzgué de ligero y arrepentirme presto.
Con quien tengas trato no tengas contrato.
Caja abierta y culo a besar, a nadie se le puede negar.
Nada más que me enderece dijo el jorobado.
Récipes de médicos, opiniones de abogados, sandeces de mujeres y etcéteras de escribanos, son cuatro cosas que doy al diablo.
Al mal trabajador no le viene bien ningún azadón.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
Casamiento malo, presto es concertado.
El que me hace más bien de lo que suele, o engañado me ha o engañarme quiere.
La nobleza del señor hace bueno al servidor.
El Abad de Bamba, lo que no puede comer, dalo por su alma.
Cada uno es artífice de su ventura.
La abadesa más segura, la de edad madura.
Quien tuvo, retuvo.
Bahabón, en cada casa un ladrón, en la del alcalde dos, y en la del alguacil, hasta el candil.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
Corrido va el abad por el cañaveral.
Guarda el avaro su dinero para que lo derroche el heredero.
Al loco y al fraile, aire.
A tal señor, tal honor.
Del necio, a veces, buen consejo.
La diligencia nunca se quejo de la fortuna.
De sabios es variar de opinión.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.