Al bobo, múdale el juego.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Quien en la plaza a labrar se mete, muchos adiestradores tiene.
De mercader a ladrón, un escalón.
Donde hay leyes, hay trampas.
Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla.
Lo que no está firmado, no está amarrado.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
Jugador de mingo, pagador de mesas de domingo a domingo.
Perro que mucho ladra, poco muerde, pero bien guarda.
Pagan justos por pecadores.
Ni ruin hidalgo, ni ruin galgo, ni ruin letrado.
Puedes darle un consejo a alguien, pero no puedes obigarlo que lo siga.
La costumbre vence a la ley.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
Enseña la cautela que debe observarse para confiar un secreto, pues muchos, so capa de amistad, abusan del sigilo.
¿Quieres que en consejo hagan de ti cuenta?. Contradice tú a cualquiera.
El cierto amigo, en la cosa incierta se conoce.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
Lee antes de firmar y cuenta antes de guardar.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
Hijo de gran ladrón, es un señorón.
El loco, por la pena es cuerdo.
A presurosa demanda, espaciosa respuesta.
Del que jura, teme la impostura.
La caza y los negocios quieren porfía.
Como mi hermano, que entró de mozo y salió de amo.
Del mal que hicieres no tengas testigo, aunque sea tu amigo.
Buenos amigos y buenos Abriles, uno entre miles.
El que coge el mal por su mano, que vaya al infierno a quejarse.
Más vale juzgar entre enemigos que entre amigos.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
Hacer oídos de mercader.
Págase el señor del chisme, más no de quien lo dice.
A burlas, burlas agudas.
Más obrar que hablar.
En la causa está el remedio.
Hombre avisado, medio salvado
Amigo indiscreto, ni es buen amigo ni guarda secreto.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
El que sabe obedecer, no tiene derecho a mandar.
El último en saberlo es siempre el interesado.
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.
Más puede diligencia que ciencia.
El que está, y no está por su gusto, que se joda es justo.
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
Siempre habla quien menos puede.
El aceite es: armero, relojero y curandero.
El arado rabudo, el arador, barbudo.