Nadie da sino lo que tiene.
Río que ensancha sus orillas no es todo agua limpia.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
La viuda que se arrebola, por mi fe que no duerme sola.
Me agarro hasta de un clavo ardiendo.
Mucho ojo, que la vista erro.
La gente discreta, no suelta la jeta.
A cada paso, un gazapo.
Aborrece y serás aborrecido, quiere y serás querido.
Amor, pocas veces da placer, y muchísimas dolor.
Lo prestado está a la vera de lo dado.
El miedo guarda la viña, que no el viñadero.
Quien muere, ni cobra, ni paga, ni debe.
El casa del muerto cada uno llora su duelo.
La lujuria nunca duerme.
No des a guardar el fiambre, a quien vive muerto de hambre.
Todo es todo, todo es nada, nada es todo, nada es nada.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Salud sin trabajo, campana sin badajo.
Es tonta la oveja que va a confesarse con el lobo.
Me lamentaba de no tener mejores zapatos hasta que vi un hombre que no tenía pies.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
Casa sin moradores, nido de ratones.
Palabra suave llegar al alma sabe.
Creer a pie juntillas.
Las piedras que mucho ruedan no forman limo.
La necesidad es la madre de la imaginación.
En la duda, ten la lengua muda.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
Amistades que del vino se hacen, al dormir la mona se deshacen.
Más fea que una patada en la canilla.
Por las calles de Levante, el diluvio y la inundación, hacen en otoño su aparición.
Las palabras ásperas hieren más de una flecha envenenada.
Quien hace leña en ruin lugar, a cuestas la ha de sacar.
Cabeza que no habla, dígale calabaza.
La bebida despinta al barniz y descubre al hombre.
El Dios (el hombre divino) está siempre en los éxitos, y el hombre (terreno) en sus fracasos.
Agua coge con harnero, quien se cree de ligero.
Beber aquí, beber allí, a la noche borrachín.
Vanidad exterior es indicio de pobreza interior.
Libros cerrados, no hacen letrados.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
Zun de noche, se sube a un coche
El barro se endurece al fuego, el oro se ablanda.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
Si quieres cruzar el río, tienes que mojarte los pies.
El que pide y no da, siempre algo tendrá.
El que se viste con lo ajeno, en la calle lo desnudan.
Agua, en jarro; y vino, en cántaro.