Belleza a los sesenta, doila al diablo.
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
Donde aprietan, no chorrea.
Con mala persona el remedio es mucha tierra en medio.
Don sin Din, gilipollas en latín.
Nuestra vida es un río que desemboca en el mar
El creído majadero, pierde más que el consejero.
Allí perdió la dueña su honor, donde habló mal y oyó peor.
Hablar poco y mal, es mucho hablar.
Muérome de hambre, de frío y de sed: tres males tengo, ¿de Cuál morir?.
La pobreza no es un delito, pero es mejor no mostrarlo.
Administrador que administra y enfermo que enjuaga, algo traga.
Del ahogado, el sombrero.
Más discurre un hambriento que cien letrados.
Con gente mal criada, nada.
Vino y mujeres, dan más pesares que placeres.
Dulce y vino, borracho fino.
El que no aprende a sus años, sufre amargos desengaños.
¿Para qué tanta librería quien tiene la sesera vacía?.
No aumentes tus riqueza por el que vive en pobreza.
Faltriquera abierta, el dinero se vuela.
De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.
Obras vea yo; palabras, no.
Mujer sin varón, ojal sin botón.
Malo es llegar a viejo, peor no llegar a serlo.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
Las ratas son las primeras en abandonar el barco.
Bien a bien o mal a mal, llena tu costal.
Tiempo que se va, no vuelve más.
Cada pleito lleva cuatro almas al infierno.
Amor sin pudor, es todo menos amor.
Hacerlo mal y excusarlo peor.
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
La verdad al censurado, siempre causa desagrado.
Se ve la paja en el ojo ajeno y no se ve la viga en el propio.
Más vale poco que nada.
Favores: quien menos los merece, menos lo agradece.
Entre el si y el no de una mujer, no cabe ni la cabeza de un alfiler.
En el pecado se lleva la penitencia.
Esta es la gota que derramo el vaso.
El luto de la abuela, corre que vuela, y el del abuelo, lo que dura el duelo.
El que a las once no ha “bebío”, viene el Diablo y le dice: “Esto es mío.”.
Ocasion perdida, no vuelve más en la vida.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
Cara sin dientes, hace a los muertos vivientes.
Donde hubo humareda, el rescoldo queda.
Aguadores y taberneros, del agua hacen dineros.
Espera que llene la mar, para entrar al canal.
Lo que haces, encuentras.