Día que pasa, día que no, día perdido.
Al cabo de los años mil, vuelve el agua a su cubil.
Variante: El pez que busca el anzuelo, busca su duelo, dice mi abuelo.
En el amor y la guerra, todo hueco es trinchera.
Mas vale tierra en cuerpo que cuerpo en tierra.
Bien ama quien nunca olvida.
Más ordinario que un cementerio con columpios.
Un pie calzado y otro descalzo
El que va a la bodega por beber se le cuenta y el que no bebe, bobo va y bobo viene.
Agua tardera, agua maicera.
Manos calientes y corazón frío, amor perdido.
Lo que los ojos no ven, el corazón no lo desea.
No es lo mismo llamar al Diablo, que verlo venir.
El mal llama al mal.
Salga pez o salga rana, a la capacha.
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
A más beber, menos comer.
Yernos y nueras, en las afueras.
Debajo de la mata florida, está la culebra escondida.
Más sordos y cegatones, quienes no aceptan razones.
Las dichas no vienen a pares; una desgracia no llega sola.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
Ya muerta la burra, vino la albarda.
Vivos y muertos, todos al "huerto".
El que no habla, Dios lo hizo mudo.
Todos son unos, muertos y difuntos.
Golondrina que con el ala roza la tierra, agua recela.
Sin pan y vino, no hay amor fino.
Buscar la luna a mediodía es bobería.
Los justos no tropezarán jamás; los malvados no habitarán la tierra.
Ida la del cuervo, que se fue y no ha vuelto.
Abril, aguas mil y todas caben en un barril.
Lo ordenado en el cielo, por fuerza se ha de cumplir en el suelo.
Con mucho porfiar, se pierde la verdad.
Donde lo hay, se gasta.
Más vale oler a asno que a muerto.
Lo que uno no quiere, el otro lo desea.
No hay don sin din.
Invierno seco y verano mojado, para el que labra malhadado.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
Abad y ballestero, mal para los moros.
La confianza da asco
Lo que en la leche se mama, en la mortaja se derrama.
Amigo traidorcillo, más hiere que un cuchillo.
Del avaro un solo bien se espera: que se muera.
La vasija vacía es la que hace más ruido.
Los ríos profundos fluyen lentamente.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
Intimidad, con ninguno; trato, con todo el mundo.