Ninguna buena historia se gasta, por muchas veces que se cuente.
Las buenas fuentes se conocen en las grandes sequías; los buenos amigos, en las épocas desgraciadas.
Si la vida te es ingrata, ya no le hagas más favores.
Los ladrones y los nabos no quieren ser ralos.
El que vino a Gumiel y no bebió vino, ¿a qué coños vino?.
El gorrón tiene que ser sufrido.
Quien se pone ropa ajena, no puede decir que estrena.
El alma está no donde vive sino donde ama.
La arada y el arado requieren hombre bien alimentado.
Los verdaderos amigos se conocen en la adversidad.
El qué se convierte en borrego será comido por el lobo.
Hablando a largo plazo muertos estamos todos.
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
Lo de balde es caro.
Uñas de gato, y cara de beato.
Berzas en enero, saben como carnero.
Borrón y cuenta nueva, la cuenta pasada aprueba.
Los errores del que cura, con la tierra han cobertura.
Jacinto, no te lo consiento, que mezcles blanco con tinto.
El plato de la mesa ajena se antoja más que el propio.
Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
Solo los necios y los tontos tiran piedras a su propio tejado.
Blanco hielo, es de lluvia mensajero.
Que mejor almohada que no saber de mañana.
La sola bravata, no hiere ni mata.
El que anda con un cojo, si al año no cojea, renquea.
Una abeja no hace colmena.
Que a la corta, que a la larga, todo se paga.
Hurtar para dar a Dios, solo el deminio lo aconsejó.
Yo duro y vos duro, ¿quién llevará lo maduro?.
La vida da muchas vueltas.
Si no lloras, Sino sufres, si no te desgarras... no es amor o ¿tienes otra opción?
Nunca es persona caída, quien se levanta enseguida.
Caras vemos, corazones no sabemos.
Cuando se pide con fe no hay mujer que no lo dé.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
El perezoso siempre es menesteroso.
Lo que tiene mal olor, perfumado huele "peor".
Gran pena debe ser, tener hambre y ver comer.
Al bueno por amor y al malo por temor.
Agua de mayo, no cala el sayo.
Cada cual a lo suyo.
El agua demasiado pura no tiene peces.
El comer y el rascar no quieren más que empezar.
Escucha el silencio... que habla.
¿Hambre tienes y pides limosna?. No te creo, que eres gorda.
Pan que sobre, carne que baste y vino que falte.
Las lenguas de los que critican son como las patas de las moscas, aterrizan en cualquier cosa que encuentran.
Se cree el bizco rey entre los ciegos.
Por numerosos que puedan ser los meandros del río, acabará por ir a parar al mar.