A buen árbol te arrimas, buena sombra te cobija.
De pies a cabeza.
Si la socia no come, y no bebe el socio, no tendrán fuerzas para cumplir con el negocio.
No hay bicho tan raro como el hombre avaro: para más guardar y tener, se muere por no comer.
Huye del peligro y no caerás en él.
Agárrate, que hay curvas.
Muchos vi morir de hart y Ninguno de flat.
Lo que se deja al tiempo es del tiempo
El que guarda, halla.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Los verdaderos amigos se reconocen en los momentos de necesidad
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
Nadie puede atar las lenguas a las gentes.
La ocasión hace al ladrón y el agujero al ratón.
No contrates de barbero, a quien fue tu prisionero.
Los pensamientos no pagan peaje
Beber en Jerez cerveza, no cabe mayor simpleza.
Necio que sabe latín, doble rocín.
El que presume de honrado, presume de desgraciado.
Todo tiene su precio, pero hay precios que no merece la pena pagar.
El que tiene boca, se equivoca.
Ten tu arca bien cerrada, y la llave ben garda.
Los buenos vuelan, los malos quedan.
Bestia alegre, echada pace.
Vereda no cría hierba.
Es mejor callar y parecer idiota, que hablar y no dejar la menor duda.
Un buen mozo y un abad no pueden cargar a un asno contra su voluntad.
Al que se levanta tarde, el trabajo le arde.
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
¡Largue el gallo que es de las ánimas!.
La lengua unta y el diente pincha
Mata, que Dios perdona.
Tu madre te llorará hasta el final de sus días; tu hermana hasta ponerse el anillo de boda; tu viuda hasta el rocío del amanecer.
Después de la resaca viene la pleamar.
La oración de los rectos en su gozo.
El que da porque le den, engañado debe ser.
Cuando la cólera sale de madre, no tiene la lengua padre.
Lo que abunda nunca daña, cuando no es mal ni cizaña.
Más vale mala suerte y buena muerte que buena suerte y mala muerte.
Nadie busca a otros en el horno si no ha estado allí él mismo
Dos fuentes, dos ríos.
Un beso es como el agua salada: bebes y aumenta tu sed.
Holgar sin vergüenza es hilar sin rueca.
Quien aprisa asa, quemado come.
Nada resulta más difícil que vivir con sencillez
Hasta que a la meta no llegues, no te pongas los laureles. e Hasta que el cuerpo aguante.
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
El trigo en la panera, y el vino en la bodega.
¡Qué Dios se lo pague!, y yo me lo trague.
Bromas pesadas nunca sean dadas.